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20 feb 2015

Sin tregua

Es un viernes al mediodía. Hemos quedado en Valencia esta noche. En teoría vas a ir a buscarme a la estación pero lo que no sabes es que estoy montada en el tren a punto de llegar. Hemos hablado a media mañana para ultimar detalles y hemos tenido una conversación algo subida de tono. Me has contado donde vas a comer y que el coche estará aparcado en un parking cercano. Asi que cuando llego, cojo un taxi y le digo que me deje allí. Con un poco de suerte no tardaré mucho en encontrarlo. Estoy cachonda...y según ha ido la conversación tu también ...En cuanto te vea mojaré las bragas y no pienso darte tregua. Calculo que llegarás más o menos pronto ya. Me apoyo en el capó del coche. Llevo un vestido vaquero entallado abierto de arriba abajo con corchetes y sin mangas. Unas sandalias de tacón bajo. Un sujetador que se ata por delante y un culote negros. Oigo pasos a mi derecha...miro y te veo...me miras como si estuvieses viendo un espejismo...quiero acercarme a besarte y restregarme contra ti...quiero sentirte ya...pero voy a esperar a que llegues...quiero que me folles allí mismo apoyados en el coche. Noto como mi clítoris empieza a palpitar y como se me contrae el coño ya mojado preparándose para tí. LLegas donde mí y sin decir nada colocas tu mano en mi nuca y me acercas hacia ti. Metes tu lengua en mi boca de manera intensamente lujuriosa. Noto como tu polla está dura y empiezo a acariciarte desde fuera...estás tan caliente como yo y tampoco tienes intención de esperar. Me sueltas el cinturón y de un tirón abres el vestido. Yo mientras te voy soltando el pantalón sin dejar de jugar con mi lengua en tu boca, morderte los labios y besarte, besarte con lascivia...fuerte...sin coger aire... Me estas masajeando las tetas por encima del sujetador y yo he liberado ya tu polla...grande, dura, caliente, jugosa..mmmmm...tengo ganas de comértela pero sólo voy a chuparla un poco...necesito saborearte...has desatado el sujetador y me estás comiendo las tetas mientras tu mano hurga entre mis bragas y notas como las empapo. Colocas tu palma abierta encima y la mueves...sabes que eso me vuelve loca y separando con brusquedad las bragas a un lado me metes un dedo y me follas....me follas con fuerza mientras yo restriego tu polla y tus huevos con mi pierna...metes otro dedo y otro y según me cubres el coño con ellos los mueves más y más rápido...me acerco a tu oído, te muerdo y te digo que quiero polla....y sin decir nada me agarras y me sientas en el capo, me abres las piernas y mientras me das a chupar los dedos mojados en mi flujo y yo los lamo como si de tu polla se tratase, me la restriegas por la raja lubricándola y sin que me de cuenta me la metes de golpe con una embestida que me echa hacia atrás...me sujetas de los hombros y me follas....me follas con embestidas fuertes mientras lames mis tetas y las mamas como si te fueses a alimentar de ellas...sacas la polla un poco y la vuelves a meter de golpe...te agarro fuerte y nos movemos juntos...cada vez más rápido ...cada vez más fuerte. No puedo dejar de mirarte a los ojos...tienes el placer escrito en ellos y yo voy a abandonarme al orgasmo...bésame, te digo...y mientras me comes la boca siento como tu polla me explota dentro. Cuando recobramos la respiración, sales de mi haciendo que nuestros flujos me resbalen por las piernas. Voy a sacar el tiket de la máquina y como sé que me estás mirando, me paso un dedo por el muslo, me vuelvo y sacando la lengua....lo chupo...


 

1 ene 2015

Sorpresa en el despacho‏

Eran las cinco de la tarde. Los miércoles trabajaban los dos por la tarde y solían quedarse a comer con otros compañeros del bufete. Nadie conocía en la oficina su relación, por eso delante de ellos se comportaban como dos más. Pero siempre que coincidían sus miradas, ella le regalaba la mejor de sus sonrisas o él le guiñaba con complicidad el ojo.
Cuando ya habían tomado el postre y los cafés ella se levantó y con la excusa de que quería retomar un asunto cuanto antes, abandonó el restaurante y se dirigió a su despacho. Por el camino se puso a pensar en él, en lo mucho que se atraían y en el morbo que se daban el uno al otro. En como le gustaban sus encuentros tan distintos unos de otros y tan llenos de sensualidad y erotismo. Solía tener relaciones con otros hombres pero tenia que reconocer que la que tenia con él era muy especial.
Cuando el ascensor llegó a la quinta planta del edificio, salió y se dirigió hacia su oficina. Tenia que pasar por delante de la de él y en ese momento se le ocurrió darle una sorpresa. Entró y se escondió debajo de la mesa. Sacó algo del bolso y lo dejó a un lado. Oyó voces en el pasillo así que se agazapó esperando que él entrase de un momento a otro.
Lo que no esperaba es que no entrase solo. Era un despacho grande y tenia una mesa de reuniones en la parte más alejada de la puerta. Uno de los socios entraba con él porque en su oficina estaban los de mantenimiento arreglando algo.
Al pricipio pensó en dejarlo, pero como tampoco podía salir de su escondite, decidió seguir adelante.
Los dos hombres se sentaron mientras seguían hablando de sus cosas. Cuando tuvo controlado que el otro estaba lo suficientemente lejos se acercó despacio a la pierna de él y empezó a acariciársela por dentro del pantalón con la yemas de los dedos.Al sentirla, él pegó un pequeño salto en la silla. Estuvo tentado de mirar debajo de la mesa, pero no hizo falta.
Con la otra mano ella acariciaba su paquete para que fuese creciendo. Le mordisqueaba las piernas, las rodillas...El estaba deseando que llegase arriba, pero ella le quería a cien y estaba dispuesta a hacerle sufrir, que casi le rogase que la sacase y se la comiese.
El le buscaba con la mano por debajo de la mesa para llevar su cabeza hacia su bragueta. Quería desbrocharse el pantalón, pero ella no le dejaba.
De vez en cuando se oía como la otra persona le hacía a él alguna pregunta o algún comentario y ella notaba divertida como a él le costaba poder contestarle. Su juego estaba dando lo que ella quería.
Agarró la mano de él que la buscaba y le dió unos mordisquitos y suaves besos. El sentía su boca muy cerca de su polla y como esta iba creciendo caliente y excitada.
Empezó a oír como ella se quitaba el cinturón y supo que empezaría a masturbarse. Eso le puso totalmente al límite. Consiguió cogerla de una mano y desabrocharse su pantalón. Sacó su polla inmensa, caliente y dura, muy dura.
Ella mientras tanto empezó a tocarse por encima de las bragas a la vez que se la recorría con los labios dándole suaves besos. Llegó al capullo y le pasó la lengua por todo alrededor chupándolo todo.
De repente se oyó un zumbido que él reconoció enseguida. era el vibrador, iba a hacerle una mamada mientras ella a su vez se hacia un vibrador. Esa imagen y el morbo que le producía el que su compañero se diese cuenta de lo que estaba pasando le puso en un estado de excitación que hacía tiempo no sentía.
Ella recorrió su polla con el aparato y se lo llevó al clítoris mientras llevaba ésta hacia su boca. Ya dentro, la movía una y otra vez arriba y abajo llenándose con ella. Y entre sus piernas el vibrador a su vez entraba y salia produciéndole un inmenso placer. Así pasaron algunos minutos. El notaba por la aceleración de los movimientos que ella estaba a punto de alcanzar el orgasmo. Casi podía ver claramente la escena. Mientras notaba como la polla estaba en un momento dentro y al instante era lamida por la lengua ágilmente, los huevos succionados y las ingles acariciadas solamente con la punta.
Notó como ella se estremecía y supo que el momento estaba muy cerca.
En ese instante al otro lado de la habitación, la otra persona se levantó de la silla y acercándose hacia la puerta, la abrió y se despidió con un "hasta mañana"...
Cuando se hubo marchado, él echó la silla hacia atrás, le atrajo a ella hacia él y la tumbó. Le desabrochoó la blusa para acariciarle los pechos mientras le metía su polla y le besaba en la boca y con aceleradas embestidas terminó encima de la mesa lo que ella había empezado debajo...

 
      

22 dic 2014

Sobran las palabras

Hace un par de meses ella estaba buscando unas medias de rejilla para comprar y entró en una tienda on line especializada en fetichismo. Estuvo mirando el catálogo y vió que había un foro. Le picó la curiosidad y se registró. Nada más entrar alguien le habló y le preguntó que buscaba por allí. Le contó lo que quería y él le dijo si le dejaba elegírselas. A ella le hizo mucha gracia el gesto y le dijo que si. El le fué guiando por la página, se veía que la conocía bien, mientras hablaban de gustos, aficiones , etc...Poco a poco se fueron dando cuenta que conectaban y cuando se iban a despedir el le preguntó si le gustaría mantener el contacto. Ella, sin decirle nada más, le dió su dirección del msn. Se despidieron ambos sonriendo. 
Desde entonces hablan prácticamente a diario y se fueron dando cuenta de que en cuestión de sexo estaban casi hechos el uno para el otro. Se descubrieron nuevas sensaciones, nuevos gustos. Planeaban juntos mil encuentros, sitios, situaciones, practicaban cibersexo, teléfono, etc.. Su imaginación siempre les llevaba a algo nuevo que querían compartir. 
Y en verano, decidieron que había llegado el momento de conocerse. Ella se acercaría a la ciudad donde el vivía y pasaría unos días. 
En este momento ahí estaban. Era un calurosísimo día de julio y lo estaban pasando en la piscina. Habían ido muy temprano y estaban en dos tumbonas juntas la una a la otra puestos de costado acariciándose el uno al otro, dándose suaves besos, contándose mil cosas, insinuándose otras mil...Todo de una manera ardiente pero a la vez inocente. Nadie al verlos pensaría que estaban teniendo esa conversión. 
Habían almorzado en el bar, se habían bañado y se disponían a ir a comer a un restaurante en el que él ya había encargado la mesa. 
Recogieron las cosas y se fué cada uno al vestuario para ducharse y cambiarse de ropa. Quedaron fuera. 
Cuando la vió salir, se le escapó una sonrisa. Era sencilla, pequeña, pero deliciosa. Llevaba unas mallas hasta la rodilla negras con un pequeño dibujo blanco y un top liso a juego. Por supuesto la mirada se le fue a los pies, pequeños, cuidados. Sandalias negras con apenas dos tiras de charol y un tacón de unos cinco centímetros fino. El tobillo izquierdo estaba adornado con una cadena de plata con tres piedras de azabache en forma de soles. 
Le abrió la puerta del taxi y cuando ella se acercó para subirse le agarró de un brazo, le atrajó hacia él y simplemente le dió un beso en la boca. Ella le miró sin decirle nada, sólo le sonrió. No les hacia falta más... 
Ya dentro del taxi ella apoyó su cabeza en el hombro de él recorriendo su pecho tamborileando los dedos. En ese momento él recordó que le había contado que una de sus fantasía era masturbarse en un taxi en un recorrido largo. Que en su ciudad por ser pequeña no se podía. Y quitándose las gafas de sol, le miró divertídamente asustado. Ella no pudo contenerse y soltó una carcajada. Simplemente le acarició cariñosamente el pelo... 
Tardaron unos 20 minutos en llegar al restaurante. Una ensalada, una tabla de ibéricos, una de patés y una de quesos es lo que el había encargado para comer. Acompañado con cava. 
El postre lo dejo a la elección de ella. Baileys con hielo y trufas heladas. 
Dejó que se fumara un cigarro mientras traían la cuenta. A él le costaba trabajo apartar la mirada de su pies, como jugueteaba con la sandalia, como se le caía al suelo y lo dejaba desnudo, como la recogía... Estaba deseando besarla, tocarla, acariciarla, fundirse con ella. 
Mientras él pagaba la cuenta ella se acercó a recoger una tarrina de kilo de helado de crema rusa que habían encargado para llevar. 
No estaban muy lejos del metro, así que fueron andando hacia la estación. 
Ya en casa ella fue al baño y él a meter el helado en el congelador. 
-Puedes venir un momento? oyó desde la cocina. 
-Si, voy. Le contestó. 
Cuando entró ella le agarró de las dos manos, le apoyó en el lavabo, le puso su mano en la nuca y comenzó a besarle despacio en los labios. Pasando la punta de su lengua, mordisqueándolos suavemente, metiendo sensualmente su lengua en su boca, moviéndola...Mientras con la otra mano llevaba las de él a sus pechos, duros, con los pezones en punta de la excitación. 
Dejó de besarle un instante para quitarle la camiseta. La dejó en el suelo con cuidado y se quitó el top, dejando una insinuante visión de sus pechos redondos agitados por su espiración todavía dentro del sujetador. 
Agarró la mano de el y la llevo a su entrepierna y con la suya encima la movía despacio acariciando la zona, notando como se iba mojando mientras le susurraba al oído gemidos y le proponía lo que quería hacerle. Notó al hacerlo como su poya crecía dentro aún del pantalón, era algo que habían hablado muchas veces y se habían excitado juntos al planearlo. 
Ella era lujuria en estado puro y él estaba descubriendo que juntos no tenían limite. 
Le mordisqueó las orejas, le lamió el cuello, los pezones mientras soltaba poco a poco los botones del pantalón. Estaban descalzos y le acariciaba su pie con el suyo subiendo hasta la rodilla... 
Volvió a besarle la boca ahora un beso largo y jugoso, sin juegos, solo pasión. Terminó se soltarle el pantalón y se agachó para quitárselo.Cuando iba a volver a ponerse de pie, paró a la altura de la polla mordisqueando el capullo dentro del gayumbo, pellizcándolo despacio notando en sus dedos como empezaba a mojarse. siguió acariciándolo a la vez que se quitaba las mallas. 
Sabia como le excitaba a él verla en ropa interior así que se acercó restregando sus pechos en él y le dijo sensualmente: 
- la ropa interior quítamela tú cuando quieras. 
Pasaron bastante rato masturbándose el uno al otro. El saco los pechos de ella del sujetador sin quitárselo y se los llevo a la boca. Lamió los pezones, los mordió, masajeó las tetas una y otra vez. 
Ella mientras tanto tenia la mano metida dentro del boxer y acariciaba sus huevos, saco fuera de la goma el capullo y se agacho a lamerlo doblando la cintura. De esta manera el veía desde arriba la fina tira del tanga. La cogió con dos dedos, la apartó y empezó a acariciar el culo de ella con movimientos circulares, metiendo despacio un dedo. Ella se movía excitada y sacaba poco a poco la polla del todo. Paró un momento para quitarle los gayumbos. Y cuando él ya estuvo desnudo se arrodilló un momento para ponerle la poya al límite. Ambos sabían que para hacer lo que querían necesitaban estar al máximo de excitación, porque cuando lo hiciesen el orgasmo no se haría esperar. Así que mientras ella tenia la polla dentro de la boca y movía acompasádamente la cabeza a la vez que metía un dedo mojado en su flujo por el ano de el, este le terminaba de desnudar y llevaba su dedo corazón entre los labios de ella dejándolo encima del clítoris húmedo, grande y caliente moviéndolo despacio para mojar bien todo la zona y cada vez acercarse más a la vagina e ir metiendo primero un dedo y luego otro moviéndolos dentro, poniéndola al limite del placer. 
Los dos sabían que el momento estaba cerca así que ella le cogió de la mano y juntos entraron en la bañera. Ella se acariciaba los pechos y el retomaba la postura anterior dentro de ella, besándole en la boca y con la otra mano masturbándose, deseando que ella hiciese lo que tantas veces habían hablado. 
Apenas habían estado unos minutos tocándose cuando ella le avisó que su orgasmo estaba cerca. El aceleró el movimiento de sus dedos dentro de su vagina y apoyó bien la palma de la mano en el pubis. Y mientras sus lenguas se fundían en un lujurioso beso dentro de sus bocas ella se corrió en su mano para al instante después mearse en ella de gusto. 
Sin decir nada solo sonriéndose llenos de complicidad y mirándose a los ojos, ella se sentó en el borde de la bañera y él apoyo una mano en la pared poniéndose de espaldas y comenzó a masturbarse cada vez mas deprisa con la que tenia llena del orgasmo de ella. 
Mientras ella le separaba despacio las nalgas e introducía un dedo húmedo en sus flujos en él y poco a poco se lo lamia cada vez mas rápido cambiando el dedo por su lengua cada vez más dentro. A medida que ella lo hacia el aumentaba el ritmo de su mano y su muñeca, de sus gemidos, de sus jadeos y al poco rato ella sintió como manchaba la pared con el fruto de su orgasmo. 
Cuando calmaron un poco su excitación, el abrió el grifo de agua caliente de la ducha, la cogió de una mano y apoyándola en su pecho y rodeándola con sus brazos se metieron debajo. 
Ella ladeó la cabeza para besarle los labios y simplemente se miraron sonriendo. Sobraban las palabras.



12 dic 2014

Si el equipo gana

A ella le encantaba el fútbol. Su padre le había hecho socia de su equipo cuando tenía cuatro años y con el tiempo había pasado a ser un elemento importante en su vida. De hecho, el fútbol le gustaba, pero por su equipo sentía un amor especial.
A él sin embargo el fútbol no le importaba mucho, casi nada, pero sabiendo lo importante que era para ella, intentaba de vez en cuando compartir esos momentos. Siempre decía que ojalá ganase el equipo porque entonces estaba tan feliz que le podías pedir casi cualquier cosa. Pero ultimamente eso no pasaba muy a menudo, al contrario, le tocó estar con ella cuando bajaron a segunda división, y cuando al año siguiente estando con todo a favor para subir, perdieron una oportunidad de oro en Vitoria.
Por suerte hoy era uno de esos días que había merecido la pena acompañarle. Jugaban fuera de casa y habían aprovechado para escaparse el fin de semana. Habían ganado y ella estaba pletórica porque tenían el ascenso a tiro de piedra. Sólo quedaba rematar la buena temporada que estaban haciendo. Se habían quedado a cenar y a tomar unas copas y ahora estaban en el coche de camino a casa.
El conocía perfectamente el camino porque lo hacía muchos fines de semana para ir a esquiar, así que iba conduciendo muy tranquilo. Además le gustaba mucho conducir de noche y ya eran las cuatro y media de la madrugada por lo que no había trafico.
La conversación era un poco subida de tono, porque la noche anterior entre mojito y mojito ella se había apostado que si el domingo ganaban, cuando llegasen a casa habría sexo del bueno. Eso quería decir que estaba dispuesta a hacerle correrse con una estupenda mamada. Y él se lo estaba recordando. Se reía divertida porque aunque no la recordaba al cien por cien, le daba la impresión de que el estaba añadiendo detalles que ella ni había insinuado.
Quiso marcarse un farol y pensando que él no lo iba a recoger le propuso no esperar a llegar a casa y hacérsela allí mismo, en aquel mismo momento.
Apartó un momento la vista de la carretera para mirarla y le pregunto:
- estás loca?
- si, por comértela, le contestó ella...
- ahora?
No contesto, le miró, le guiñó un ojo y empezó a tocarle por encima del pantalón. El comprendió que hablaba en serio así que se acomodó en el asiento para dejarle hacer.
En el cd se había terminado el ultimo disco de U2, así que puso una recopilación de Queen, el grupo preferido de ella, lo que hizo que le agarrase la cara para volverla un segundo y apenas le rozó los labios con los suyos y le pasó la lengua con un gesto que a él le resultó tremendamente sensual. El aumento de tamaño de su polla, así se lo reconoció.
Llevaba unos levi´s de bragueta de botones. A ella le gustaba soltarlos de uno en uno muy despacio sin dejar de sobarle como si de un ritual se tratase para que a medida que la excitación de él iba en aumento tener el camino despejado para liberarla. Cuando soltó el ultimo, metió la mano por el elástico del boxer y entonces fue cuando realmente se dió cuenta de lo dura y caliente que estaba. Jugueteó con ella unos minutos meneándola con casi perfectos movimientos humedeciéndose los labios con la lengua y mirando por el rabillo del ojo que él estaba impaciente de placer, besó el enorme capullo como anunciando que había llegado el momento.
El tenia la mano derecha en la palanca de cambios, metió quinta y la retiró para dejarle a ella el camino libre.
Se ensalivó las dos manos y mientras con la izquierda se metía la polla en la boca, con la otra le daba un suave y excitante masaje en los huevos. Fue cogiendo ritmo en el movimiento hacia arriba y hacia abajo a la vez que giraba ligeramente la muñeca y dentro de la boca movía la lengua lamiéndosela toda. La sacaba un poco y se la chupaba entera, le besaba el capullo, lo mordisqueaba con delicadeza y con un sensual movimiento de los labios le succionaba los testículos y vuelta a empezar.
El intentaba mantenerse atento a la carretera pero le era casi imposible. Miraba hacia abajo y veía como se movía su cabeza y sentía la destreza con que se la estaba comiendo en cada poro de su piel.
Le pasó suavemente la mano por el pelo y ella hizo un movimiento con el culo como pidiéndole que se lo acariciase. Comprendió el gesto y se lo empezó a sobar despacio . A pesar de que ella llevaba unos pantalones ajustados, no tuvo mucho problema para poder meter la mano por la cintura para tocárselo.
Eso aumento la excitación de ella e hizo que por un momento acelerase el ritmo de la mamada, lo que hizo que él se estremeciese en el asiento, para de repente parar para soltarse el botón y bajarse la cremallera. El, adivinando lo que pretendía se cogió la polla para no perder nada de la excitacion, mientras ella se quitaba los pantalones y volvía a coger postura rápidamente , pero ahora ofreciéndole a el un panorama que le hizo dar un suspiro mientras metía suavemente el dedo por las bragas y le tocaba la vagina húmeda, empapada de placer. Uso esta humedad para lubricar el culo y el clítoris y mientras ella recuperaba para él con su boca el clímax él se esmeraba con su dedo en darle a ella el suyo. Acariciándole el coño al mismo ritmo que ella le comía la polla.
Estuvieron así dándose placer el uno al otro durante unos minutos. Ella gemía y balanceaba su cuerpo en señal inequívoca de que el momento cumbre llegaba. El atendiendo esas señales aceleró el movimiento de los dedos en la vagina y el clítoris dando así el punto que necesitaba para que una magnifica paja terminara en un estupendo orgasmo. Y mientras ella se corría, el resultado de su bien trabajada mamada inundaba su boca.



 

24 oct 2014

La partida de billar

Era martes por la noche y estaban en la temporada de la sidra. Su mejor amigo tenia un bar asador al que solían ir a menudo a cenar y que se la conseguía a un precio muy especial. Por la mañana les había avisado que su media docena de cajas ya habían llegado y que podían pasar a recogerlas cuando quisieran. Los miércoles cerraba por descanso semanal y por eso hoy era el mejor día para ir porque podrían comer algo y quedarse luego hasta tarde en la parte de abajo jugando al billar, los dardos o echando unas partidas al mus. Habían quedado en llegar hacia las diez y cuando llegaron se acercaron a la barra para esperar a que su amigo pudiese unirse a ellos . El comedor estaba prácticamente lleno así que cenaron en uno de los reservados y se pusieron los tres al día de los últimos acontecimientos y novedades en sus vidas. Les pilló de sorpresa la noticia de que iba a ser padre y abrieron una botella de champán para celebrarlo. Hacía muy poco que se había casado y eso también había sido un bombazo en su momento. Estaban muy contentos de verle feliz porque en los últimos meses lo había pasado mal hasta que conoció a su ahora flamante esposa. Como siempre, habían cenado de maravilla, tomaron el postre y estaban haciendo los cafés cuando el último de los camareros y la cocinera vinieron a decirles que se iban ya. Y entonces su amigo les comentó que él también se iba a marchar, porque andaba medio griposo y no quería llegar muy tarde, pero que ellos podían cerrar y quedarse el tiempo que quisieran. Podían llevarle las llaves al día siguiente por la mañana a su casa. La idea les pareció estupenda y dijeron que sí. Se despidieron y él les acompaño a la puerta para una vez se fueron cerrarla por dentro. Cuando se quedaron solos decidieron cambiar los ca fes por un té de hierba y bajaron a la barra de abajo para hacerlo. Apagaron todo arriba y así desde fuera el sitio parecía cerrado. Encendieron las dos estufas y se relajaron. En la cadena musical estaba sonando una grabación en directo de un concierto de Sabina, el cantautor preferido de ella. Siempre decía que Sabina era un poeta de la vida y él le hacia rabiar diciéndole que había muchas canciones que parecían inspiradas en ella. Empezarían por una partida de billar. Para hacerlo mas emocionante él propuso apostar algo y ella echándose a reír se acercó a él y dándole un suave beso en los labios le dijo:
- stripbillar, vamos a jugar al stripbillar. A él sin duda la propuesta le excitó, sabia lo que eso suponía porque en casa solían hacerlo con el parchís y llevando la mano de ella a su paquete así se lo hizo saber. Eso hizo que el dulce beso se transformase en un intenso morreo, entrecruzando las lenguas y mordisqueándose el uno al otro los labios. Estuvieron unos minutos besándose y sobándose por encima de la ropa lo justo, pero lo suficiente para ponerse a tono. Ella le estaba pasando una mano por el culo y con la otra iba aumentando el tamaño de su polla con movimientos envolventes y él se dedicaba por entero a sus pechos, primero por encima del jersey y poco a poco fué deslizando las manos por debajo de éste para sentirlos mejor y comprobar como los pezones se estaban poniendo duros. Esa sensación le hizo estremecerse y agarrándole por la nuca la acercó más a él a la vez que aumentaba la intensidad de los besos empezó a restregarse contra su cuerpo. Ella se dió cuenta de que él se estaba poniendo a cien y como no quería perderse nada del juego, fué separándose poco a poco mientras le decía:
- vamos a poner las reglas. Echaremos a cara o cruz quien empieza y luego cada vez que uno meta bola, el otro se quita una prenda y le toca una parte del cuerpo que tenga ya desnuda. - de acuerdo, contesto él. Prepárate. Ella hizo un divertido gesto contando las prendas que más o menos llevaba cada uno y él al darse cuenta, quiso hacer una aclaración: - no vale ni el reloj, ni pendientes, ni anillos... Y el calzado y los calcetines hacen los dos una vez. Ella sonrió y contesto: - de acuerdo. Echó la moneda al aire y salió cara. - Yo empiezo. Colocaron las bolas y cogieron los tacos. Ella estaba pasando la tiza por el extremo del suyo y él la estaba mirando.Estaba pensando que hasta ese simple gesto resultaba sensual y excitante en ella cuando el sonido del chocar de las bolas entre si le anunció que la partida estaba en marcha. Entraron dos bolas lisas en el primer golpe, así que para el quedaban las rayadas. Habían quedado que esta tirada no contaba, así que nadie se quito nada, pero ella al pasar por delante de él para coger posición y seguir tirando empezó a juguetear besándole y frotándose contra él manteniendo así el ambiente cálido y excitante. El por supuesto le seguía gustosamente el juego. Volvió a tirar, esta vez entró una bola, así que él tenia que desprenderse de algo. Se quitó el jersey. Debajo llevaba una camiseta que ella le había regalado en su ultimo cumpleaños. Era de manga corta, así que la caricia se la dio en los brazos, pasándoles las manos por ellos muy suavemente rozando casi las cosquillas lo que hizo que a él le recorriese un placentero escalofrío por todo el cuerpo, Luego le agarró sus manos y puso las palmas hacia arriba y chupándose uno de sus dedos se lo pasó por ambos antebrazos desde las muñecas hasta los codos. El se dejaba hacer pensando que parecía la caricia de una pluma y que nunca hubiese creído que un simple recorrido por esa zona pudiera hacerle sentirse así. Ella terminó el jugueteo y alejándose despacio se dispuso a volver a tirar. Esta vez falló. -Te toca, le dijo, tirándole un beso. - Jaja, ya no tocas bola, le dijo él sonriendo. Tiró y entró. Ella empezó a descalzarse y él se fue acercando para hacerle la caricia, pero en lugar de eso colocó su mano en la entrepierna y empezó a moverla sobándole el coño por encima del pantalón. -Tramposo, empezó a protestar ella, pero él la agarró y le empezó a besar con tanta intensidad que ella no se pudo resistir. Estuvieron besándose y tocándose un rato y el empezó a quitarle el jersey. Ella le dijo que eso no valía que no había metido bola, y él cogiendo una con una mano la metió en la tronera que tenía más cerca. - Ya está, ahora tienes que quitarte otra. Ella se quitó el jersey divertida sabiendo que la partida como tal había acabado casi nada más empezar y él mientras cogía otra bola al azar y mirando si era lisa o rayada , la metía. Se quitaban la ropa por orden dependiendo de que bola fuese sin dejar de besarse y tocarse el uno al otro. Cuando él estaba en gayumbos y a ella aún le quedaban los vaqueros y las bragas él la cogió en brazos y apartando las bolas del centro de la mesa, la tumbó boca arriba tumbándose él encima. Le estaba besando el cuello y los hombros a la vez que le acariciaba los pechos y le separaba las piernas con su rodilla, le soltaba poco a poco el pantalón. Ella se dejaba hacer, estaba muy relajada, se le notaba en los gemidos suaves y rítmicos. Cogió una de las bolas que tenía cerca y comenzó a pasársela a él por la espalda a modo de masaje. El terminó de quitarle los pantalones e hizo lo mismo pero en las piernas, desde los tobillos hasta las ingles, haciendo amagos también alrededor del pubis por encima de las bragas. Estas estaban ya muy mojadas lo que hizo que él metiese sus dedos por un costado y le tocase el clítoris suavemente primero y más deprisa después, los gemidos de ella fueron en aumento según el iba bajándole las bragas y besándole los muslos y pasándole la punta de la lengua suavemente. Le acarició el coño mientras subía la cabeza besándole las piernas y cuando estuvo a su altura empezó a lamerlo despacio primero aumentando el ritmo poco poco a la vez que ella arqueaba la espalda y separaba las piernas en una provocadora invitación a que se lo comiese todo. El lo entendió a la perfección y no se hizo de rogar, separó los labios con los dedos humedecidos en el flujo de ella para estimular el clítoris y metió su lengua en la vagina haciendo movimientos circulares. Con la otra mano acariciaba y pellizcaba los pezones duros y en punta con lo que el primer orgasmo de ella no tardaría en llegar. El conocía a la perfección cuando llegaba ese momento, lo había disfrutado muchísimas veces y los gemidos eran inconfundibles, así que estaba decidido a hacerle gozar hasta la extenuación. La lengua trabajaba cada vez más deprisa y los dedos se alternaban con ella para recorrer sin pararse la zona que en ese momento estaba libre. Al cabo de unos minutos ella le agarró la cabeza con las dos manos como empujándola hacia el interior y sus muslos se pusieron a temblar de placer cuando todo su cuerpo alcanzo el clímax. Mientras ella se corría el mantenía el ritmo de lo movimientos para que ella no perdiese ni un ápice de la excitación. Cuando los gemidos fueron terminando el alcanzó su boca para besarla y la tumbo de costado de forma que quedaban tocándose la espalda de ella con el torso de él, le levantó la pierna que quedaba encima y empezó a juguetear con la polla en el culo de ella, lo dilató un poco con los dedos y metió el capullo dentro, ella dió un pequeño gemido de dolor pero enseguida fue de placer al sentirla moverse dentro. Le acariciaba los pechos y ella se tocaba el clítoris después de haberse humedecido los dedos metiéndoselos a él en la boca. Las pocas bolas que quedaban en la mesa se movían al ritmo de ellos como si quisieran también participar en el momento. Cuando él estaba a punto de correrse saco la polla del culo de ella se puso de rodillas y le levantó estirándole de un brazo ella abrió la boca y agarrándola con una mano se la metió dentro moviéndola de arriba a abajo rápidamente y sacándola para lamerla en todos los sentidos, capullo, polla y huevos. Lo hizo varias veces hasta que él le dijo que había llegado el momento. Entonces se la comió durante un rato para sacarla después y dejarla correrse en su cara. Cuando toda la leche le inundó y el estremecimiento de el se fué calmando, se puso a la altura de su boca, le besó y sólo le dijo: 
- Fin de la partida...


1 sept 2012

Ella nunca lo hubiera imaginado...

Era un sábado por la mañana bastante temprano de uno de esos fines de semana cada vez más frecuentes que quedaban para pasarlos juntos. Habían llegado la víspera a media tarde, así que ya habían tenido tiempo de disfrutar el uno del otro. Había sido una noche intensa, pero él se había despertado pronto.
Estuvo un rato observando como ella dormía tranquila y plácidamente. Cuando se conocieron ella apenas dormía dos horas seguidas y se sentía orgulloso de ver cómo había conseguido que se sintiera segura y protegida...que perdiera gran parte de sus miedos...y que durmiera serena...sonriendo...
Luego cogió el portátil y se puso a escribir. Pero al rato sintió que tenía hambre así que pensó en bajar a comprar algo para desayunar y que cuando subiera, la despertaría para poder aprovechar al máximo el día.
Así que salió de la cama y se fue a la ducha. Aprovechó que estaba sólo para poder tomarla de agua fría...con ella no podía...Al terminar, se envolvió por la cintura en una toalla y se acercó al lavabo para afeitarse. Estaba empezando a ponerse la espuma cuando oyó que llamaban a la puerta y la voz de ella pidiendo permiso para entrar...:
- Buenos días, puedo pasar?...me meo mucho...
- Buenos días zorrita, quítate las bragas fuera y pasa, quiero verte mear.
Ella obedeció y dejó las bragas en el suelo a la entrada mientras sonreía y abría la puerta.
Se sentó en la taza del vater y miró como él la observaba por el espejo...Cuando oyó que ella empezaba a mear, se volvió diciéndole:
-Separa las piernas zorra.
Ella las abrió y el colocó su palma de la mano abierta tapándole el coño...mojándosela entera con el pis.
Cuando terminó de orinar, él se quitó la toalla y comenzó a masturbarse con esa mano mientras con la otra acariciaba las tetas de ella. Se había excitado muchísimo al sentir el líquido caliente y notar como el coño de ella respondía.
Mantuvo un ritmo bastante rápido y regular...
-Ponte de rodillas delante mío, le ordenó...
Y ella complaciente, lo hizo. Se colocó muy cerca, de forma que el capullo le tocaba la cara y se la mojaba con el líquido preseminal.
Verle con la cara brillante y mirándole a los ojos excitada le ponía a mil. Le cogió del pelo para echarle la cabeza hacia atrás mientras le decía:
- Abre la boca, perra...saca la lengua....
Y cuando la vió hacerlo con esa lujuria y esa sensualidad que ella emanaba, le vino el orgasmo llenando el rostro de ella, el cuello y los pechos de semen.
La agarró con cuidado para levantarla y cuando estuvo de pie le lamió cada centímentro de piel que había manchado, limpiándola y besándola en la boca, metiéndole con la lengua lo que había recogido para que ella se lo tragase....
- Eres muy buena zorra. Te mereces un premio.
Y la cogió en brazos llevándola a la cama. Era algo que a ella le encantaba que hiciera...
La tumbó y cogiéndola por las piernas le colocó el culo en la esquina de la cama, se las separó y se colocó en medio. Le acarició con apenas un dedo desde el culo hasta el clítoris, comprobó lo empapada que estaba y se dispuso a comerle el coño como sabía que a ella le gustaba...a hacerle llegar al climax con su lengua y beberse el orgasmo que ella iba a entregarle.
Ella simplemente respiró hondo y se abandonó al placer mientras se pellizcaba los pezones y él le follaba sólo con la lengua...la metía en la vagina moviéndola con rapidez y la sacaba para recorrer el pubis, las ingles, los labios y ese clítoris que parecía que iba a estallar de un momento a otro, succionándolo luego con los labios. Ella estaba al borde del éxtasis así que no quiso alargarlo más y le preguntó:
- Quieres correrte, perra?
- Si, por favor. contestó ella entre gemidos y respirando agitadamente.
- Hazlo, córrete y entrégame tu orgasmo.
Ella se agarró fuertemente a las sábanas y arqueando la espalda e intentando sin éxito juntar las piernas, se desbordó en su boca, ofreciéndole una intensísima corrida.
El esperó un poco a que recobrase el aliento y cuando la vió que se relajaba en la cama, le miró a los ojos y le dijo:
- Sepárate los labios, zorra.
Así lo hizo y al instante notó como la orina de  él le regaba el clítoris y bajaba por su raja hasta su culo.
Cuando terminó de mear, puso las manos a cada lado del cuerpo de ella apoyadas en la cama y se inclinó para besarla dulcemente en la boca...
Ella entrecerró los ojos y una idea le vino a la cabeza: nunca hubiera imaginado sentir todo lo que estaba sintiendo con ese hombre...y una enorme sonrisa le iluminó la cara mientras él se tumbaba a su lado y la abrazaba....


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