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12 mar 2015

El desconocido

Era viernes y ella había ido a cenar a un restaurante de la Parte Vieja con unos amigos. Hacía muy buena noche y decidieron sentarse en una de las mesas de fuera. No había muchas libres y eligieron una enfrente de una pareja. Nada más sentarse vió que él levantaba la vista de la carta y se quedaba mirándola. No supo porqué pero sintió un pinchacillo agradable en el estómago cuando sus miradas se cruzaron. Se sentó de manera que quedaba frente a él.
El camarero llegó con el vino. el pan y la carta. Pidieron y ella se dió cuenta de que él la miraba todo el rato y que ya ni siquiera lo disimulaba. Sólo cuando ella le sostenía la mirada, él la bajaba como si estuviese haciendo algo malo.
A ella le entraron unas enormes ganas de jugar con él y empezó a coquetear descaradamente. Se pasaba un hielo por los labios, sacaba sensualmente la lengua, sonreía cuando él le miraba. Incluso llego a guiñarle picaramente un ojo en una de las ocasiones en que mantuvieron sus miradas largo rato.
Dispuesta a no perder la ocasión de pasar un buen rato y viendo que él se levantaba hacia la barra, hizo lo mismo con la excusa de ira a pedir otra botella de vino.
Se coloco a la derecha de él dejando insinuante una estupenda panorámica de su precioso escote. El lo miró de reojo y sintió que toda su anatomia había captado la maravillosa vista.
Ella lo notó asi que viendo que a la izquierda de él estaba el periódico, le preguntó al camarero si lo tenían. Este contestó que sí, que estaba en aquella esquina y ella pasó por detrás de él rozando su espalda con sus pechos y cuando fué a cogerlo, él alargó la mano primero y se le adelantó. Sus manos quedaron una encima de la otra y sus miradas hablaban ya por sí solas.
- Te espero en el baño, le dijo ella, y apartándose de él, se dirigió hacia allí.
El empezó a sopesar que hacía, pero enseguida se dió cuenta de que precisamente eso es lo que no tenía que hacer, asi que no lo pensó más y se dejó llevar.
Ella volvió un momento la cabeza para mirar si le seguía y le regaló una de sus mas pícaras y sensuales sonrisas cuando vió que lo tenía detrás.
Cuando llegaron a la puerta del lavabo, ella le dijo que entrase primero y se quedó en el espejo como si se estuviese retocando el maquillaje.
A los pocos segundos, entró donde él estaba. Le notó excitado y nervioso. Decidió juguetear con él un rato. Le sentó en el inodoro y se sentó encima suyo. Hizo amago de ir a besarle en la boca, pero sólo saco la lengua para lamerle los labios. El estaba a punto de estallar. Necesitaba que se relajase, así que le agarró despacio de una mano y la llevó a uno de sus pechos. El notó por encima de la camiseta un pezón duro y no pudo aguantar más. Le agarró los dos pechos y comenzó a acariciarlos cada vez más y poco a poco fue levantando la camiseta y dejó al aire dos hermosísimas tetas que empezó a lamer insistentemente mientras ella se balanceaba encima suyo acariciándose ambas entrepiernas. Una iba creciendo y la otra humedeciéndose de placer.
Así estuvieron un rato, besándose en la boca y poco a poco fueron bajando las manos para empezar a desabrocharse los pantalones el uno al otro con tranquilidad, como si el tiempo fuera se hubiese parado y sólo importase para ellos lo que ocurría en ese pequeño habitáculo.
En realidad así era, estaban disfrutando cada segundo el uno del otro. Ahora estaban ya tocándose con gran excitación y ella se apartó un poco para que él se levantase. Cambiaron las posiciones quedando él de pie frente a ella. Su polla quedaba perfectamente situada para que ella la agarrase con una mano y pasando la punta de la lengua por el capullo en suaves movimientos circulares hiciese que él se estremeciese de placer. Con la otra mano acariciaba su clítoris y metía un dedo en el coño humedo preparándolo para lo que iba a venir.
Paso de lamérsela a meterla completamente en su boca y moverla dentro sintiéndola inmensa y caliente como se la llenaba entera con sus diestros movimientos de muñeca.
El notaba como su excitación iba en aumento y sabiendo que el momento del orgasmo estaba cerca le agarró del pelo marcando durante un rato el ritmo. Luego paró y sacándola, le levantó, le puso contra la pared y separándole las piernas, se agachó, le separó los labios con dos dedos y empezó a pasar su lengua por el clítoris primero para meterlo en el coño después. Eso les puso a mil, les costaba ahogar los gritos de placer y los gemidos sordos que emitían aún les excitaban mas. Estaban a punto. Ella se dió la vuelta y con un movimiento de cadera se le ofreció por detrás. El sin dudarlo preparó el terreno con dos dedos lubricándolo con los jugos de ambos y cuando estuvo a punto metió la punta de su polla suavemente y a medida que veía que no había resistencia un poco más y un poco más hasta que la tuvo dentro. Se movían acompasadamente sintiéndose el uno al otro. El acariciaba sus pechos y ella estimulaba su clítoris con la cabeza ladeada para poder entrecruzar sus lenguas.
Los movimientos fueron en aumento poco a poco a medida que el clímax se acercaba.
Dejaron de besarse, él la atrajo fuertemente hacia él para aumentar las embestidas sintiendo como se corría. Le besó el cuello y entre gemidos ella le dijo:
- En la espalda, córrete en mi espalda.
El sonrió, levantó la camiseta, esperó a que ella terminase y sacándola despacio la movió firmemente. Y mientras ella terminaba de estremecerse, sintió como la cálida corrida de él inundaba su espalda.
Esperaron un rato besándose, limpiándose y cuando estuvieron listos, salieron juntos del lavabo sin importarles mucho el resto del mundo. En realidad durante un rato, para ellos ese mundo ni siquiera habia existido.


11 ene 2015

Un día de pesca

Era la segunda vez que iba a ese pueblo. Lo había conocido durante una visita a la Costa Brava en Semana Santa y le había enamorado lo tranquilo que era incluso en agosto, así que cuando quiso desconectar de todo hizo una llamada al pequeño hostal y reservo quince días.
El trabajaba cerca y habían coincidido muchas veces desayunando o paseando por el puerto y poco a poco se habían ido conociendo, haciendo confidencias y forjando una amistad que luego tendrían que mantener en la distancia por teléfono y por internet. Había cierta atracción, los dos lo sabían, pero de momento no habían pasado de algunas caricias y ciertos arrumacos, pero estaba claro que en cualquier momento iba a suceder...
La noche anterior habían cenado juntos y él la había invitado a salir a pescar al día siguiente y la verdad la idea de estar sin hacer apenas nada al sol y mecida por el mar le resultaba muy, muy tentadora y placentera, así que le dijo que si.
En ese momento llegaba al puerto y le vió desde lejos preparándolo todo. Cuando estaba más cerca él se dió cuenta de su presencia y levantó la vista. Estaba guapa con un pareo que le llegaba justo por encima de la rodilla, la parte de arriba de un bikini y unas sandalias de dos tiras que dejaban prácticamante desnudos los pies, pequeños, cuidados, bonitos. Sonriéndole se agachó a darle un beso. El roce de sus labios le pareció sensual y excitante. Había decidido dejarse llevar y no poner freno a lo que desde hace tiempo estaba deseando hacer...
Cuando ya estaban fuera del puerto ella se tumbó, la brisa movía el pareo dejando ver la parte de arriba de sus piernas y lo que había entre ellas. El no podía apartar la vista mientras preparaba las cañas y ella se dió cuenta así que las abrió ligeramente apartando el pareo mientras se acariciaba la parte interna de los muslos con la yema de los dedos. LLevaba las gafas de sol puestas así que él no podía ver la expresión de sus ojos pero la manera en que se mordía el labio inferior al hacerlo le demostró que estaba disfrutando. El llevaba un bañador y se había quitado la camiseta. Dejó colocadas las dos cañas y se acercó hacia donde estaba ella. Se arrodilló delante y apartando su mano de las piernas empezó a acariciarlas él con sus labios desde los tobillos hacia arriba mientras con sus manos buscaba los pechos y pellizcaba por encima de la tela los pezones. Estaban duros y se marcaban insinuantemente lo que hizo que se los llevase a la boca para mordisquearlos mientras sus manos desataban el pareo. Empezó a acariciar el pubis por encima del bikini notando como si iba mojando al tacto. Acercó su boca a la de ella besándola suavemente y fué bajando despacio por el cuello, los hombros, el escote parando en cada pecho mientras le quitaba el sujetador y se los metía en la boca primero uno y luego el otro. Se había colocado encima de ella y sus entrepiernas se rozaban en suaves movimientos de vaivén acompasados mientras sus bocas se fundían en jugosos besos y sus manos se acariciaban mutuamente.
Ella notaba la polla de él dura aun en el bañador y mientras con una mano la acariciaba con la otra iba desnudándolo. Cuando estuvo fuera y libre la agarró con una mano y empezó a masturbarla contra su coño. El dedicó un momento a quitarle el bikini primero la braga y después el suje y llevo la mano que sostenía su polla hacia abajo para estimular con el capullo el clítoris mientras con la otra separaba bien los labios al hacerlo. Ella emitió un largo gemido de placer y le dedicó una sensual sonrisa. Mientras él dedicaba toda su atención a su coño ella estaba estimulando su culo con los dedos húmedos en su propio flujo. No paraban de besarse y mordisquearse y los jadeos iban en aumento. Ella le había contado en alguna ocasión que lo que más le gustaba era el sexo oral, así que decidió que iba a hacer que alcanzase el éxtasis en su boca.
Se separó un momento de ella y le agarró de las piernas colocándose él en medio atrayéndola hacia sí. Acarició con los dedos su clítoris y mientras los bajaba hacia la vagina acercaba su boca a sus muslos besándolos y lamiéndolos. La manera en que ella arqueó su espalda le hizo sonreír de placer sabiéndola disfrutando. Cuando subió hasta su pubis el clítoris estaba tan excitado que sobresalia caliente y húmedo entre los labios. Abrió estos con dos dedos y pasó la lengua desde el coño hasta arriba entreteniéndose en él, lamiéndolo, besándolo, succionándolo, mordiéndolo cada vez más rápido mientras metía primero un dedo y luego poco a poco alguno mas en el coño inmensamente lubricado. Ella movía cada vez más rápido las caderas y se acariciaba los pechos. Sus gemidos eran muy explícitos y él sabía que el momento estaba cerca así que bajó la cabeza un poco más y metió su lengua sin dejar de moverla ni un segundo. No quería perderse ni un momento de la excitación de ella así que mientras la follaba con su lengua se masturbaba para que la polla estuviese preparada. Notó como a ella le costaba mantener las piernas separadas así que aceleró los movimientos y a la vez que ella emitía un largo gemido de placer, el sintió como ese placer le llenaba la boca. Siguió un corto rato acariciándola con la lengua después de que ella se corriese y después le incorporó despacio sentándola al borde del saliente. Le besó en los labios fugazmente, le agarró la cabeza suavemente y mientras ella abría la boca él metía su polla en ella. Durante unos minutos él marcó el ritmo de la mamada pero poco a poco ella agarró la polla con sus manos y sacándosela de la boca empezó a marcarlo ella. Mientras se miraban a los ojos llenos de lujuria ella le pasaba la lengua por los huevos, el pene y en especial por el capullo bebiendo las gotas que salían de él y volviéndosela a meter en la boca mientras su mano la movía arriba y abajo con movimientos cada vez más rápidos. Acariciaba sus nalgas y su culo para aumentar la sensacional de placer y metía despacio la punta de su dedo girándolo mientras notaba como él cada vez embestía con mas fuerza su boca.
- Quiero correrme en tu boca, le dijo...
Ella solamente hizo un movimiento leve de cabeza asintiendo mientras le guiñaba un ojo sin distraerse ni un momento en lo que estaba haciendo sino aumentando el ritmo de cada movimiento. Le miró a la cara con lascivia y en ese momento él explotó dentro de ella llenando su boca y su garganta de semen. Ella lo tragó sin dejar de mirarle mientras recogía con sus dedos lo que salía por entre la comisura de sus labios y se los lamía limpiándolos.
Le agarró suavemente y la levantó despacio acercándola a él y besándole los labios. Se apoyaron en la barandilla y estuvieron largo rato entre besos y caricias notando como iba volviendo poco a poco la excitación a cada poro de su piel, tranquílamente, sin prisas él le dió la vuelta y mientras giraba su cabeza para seguir besándola le separaba suavemente las piernas y restregaba su polla, que ya volvía a estar dura, por su coño desde atrás, el culo, la vagina, los labios y otra vez el culo. Mientas le masajeaba los pechos ella hacía lo mismo con su clítoris y ponía su culo en pompa ofreciéndoselo. El entendió el gesto aunque primero le penetró por el coño para lubricarse mientras dilataba el culo con dos dedos empapados en su flujo. Al poco ella notó como le entraba la polla y le invadió una inmensa sensación de placer al tiempo que sentía cierto dolor, que fué pasando a medida que el aumentaba el ritmo de la embestidas. Ella seguía masturbando el clítoris y con otra mano se agarraba fuertemente a la barandilla. Los movimientos de sus dedos seguían al de los cuerpos como si estuviesen ensayados. El la agarraba de un hombro con una mano y de la cadera con la otra mientras le besaba el cuello y la nuca.
Parecía que el tiempo se hubiese parado y sólo estuvieran ellos dos ahí juntos, enganchados, disfrutando....El le susurró algo al oído y ella sonrió.
- Vamos, le dijo a la vez que aumentaba todos sus movimientos. El apoyó su cabeza contra la de ella y agarrándola más fuerte y como si fuesen uno solo alcanzaron el orgasmo.
Cuando terminaron, él paso sus dedos suavemente por la espalda de ella mientras salia de su interior. Ella se dió la vuelta extenuada, satisfecha, feliz....Se besaron, se tumbaron y se dieron la mano mientras por el cuerpo de ella aun resbalaba el semen de él...


1 ene 2015

Sorpresa en el despacho‏

Eran las cinco de la tarde. Los miércoles trabajaban los dos por la tarde y solían quedarse a comer con otros compañeros del bufete. Nadie conocía en la oficina su relación, por eso delante de ellos se comportaban como dos más. Pero siempre que coincidían sus miradas, ella le regalaba la mejor de sus sonrisas o él le guiñaba con complicidad el ojo.
Cuando ya habían tomado el postre y los cafés ella se levantó y con la excusa de que quería retomar un asunto cuanto antes, abandonó el restaurante y se dirigió a su despacho. Por el camino se puso a pensar en él, en lo mucho que se atraían y en el morbo que se daban el uno al otro. En como le gustaban sus encuentros tan distintos unos de otros y tan llenos de sensualidad y erotismo. Solía tener relaciones con otros hombres pero tenia que reconocer que la que tenia con él era muy especial.
Cuando el ascensor llegó a la quinta planta del edificio, salió y se dirigió hacia su oficina. Tenia que pasar por delante de la de él y en ese momento se le ocurrió darle una sorpresa. Entró y se escondió debajo de la mesa. Sacó algo del bolso y lo dejó a un lado. Oyó voces en el pasillo así que se agazapó esperando que él entrase de un momento a otro.
Lo que no esperaba es que no entrase solo. Era un despacho grande y tenia una mesa de reuniones en la parte más alejada de la puerta. Uno de los socios entraba con él porque en su oficina estaban los de mantenimiento arreglando algo.
Al pricipio pensó en dejarlo, pero como tampoco podía salir de su escondite, decidió seguir adelante.
Los dos hombres se sentaron mientras seguían hablando de sus cosas. Cuando tuvo controlado que el otro estaba lo suficientemente lejos se acercó despacio a la pierna de él y empezó a acariciársela por dentro del pantalón con la yemas de los dedos.Al sentirla, él pegó un pequeño salto en la silla. Estuvo tentado de mirar debajo de la mesa, pero no hizo falta.
Con la otra mano ella acariciaba su paquete para que fuese creciendo. Le mordisqueaba las piernas, las rodillas...El estaba deseando que llegase arriba, pero ella le quería a cien y estaba dispuesta a hacerle sufrir, que casi le rogase que la sacase y se la comiese.
El le buscaba con la mano por debajo de la mesa para llevar su cabeza hacia su bragueta. Quería desbrocharse el pantalón, pero ella no le dejaba.
De vez en cuando se oía como la otra persona le hacía a él alguna pregunta o algún comentario y ella notaba divertida como a él le costaba poder contestarle. Su juego estaba dando lo que ella quería.
Agarró la mano de él que la buscaba y le dió unos mordisquitos y suaves besos. El sentía su boca muy cerca de su polla y como esta iba creciendo caliente y excitada.
Empezó a oír como ella se quitaba el cinturón y supo que empezaría a masturbarse. Eso le puso totalmente al límite. Consiguió cogerla de una mano y desabrocharse su pantalón. Sacó su polla inmensa, caliente y dura, muy dura.
Ella mientras tanto empezó a tocarse por encima de las bragas a la vez que se la recorría con los labios dándole suaves besos. Llegó al capullo y le pasó la lengua por todo alrededor chupándolo todo.
De repente se oyó un zumbido que él reconoció enseguida. era el vibrador, iba a hacerle una mamada mientras ella a su vez se hacia un vibrador. Esa imagen y el morbo que le producía el que su compañero se diese cuenta de lo que estaba pasando le puso en un estado de excitación que hacía tiempo no sentía.
Ella recorrió su polla con el aparato y se lo llevó al clítoris mientras llevaba ésta hacia su boca. Ya dentro, la movía una y otra vez arriba y abajo llenándose con ella. Y entre sus piernas el vibrador a su vez entraba y salia produciéndole un inmenso placer. Así pasaron algunos minutos. El notaba por la aceleración de los movimientos que ella estaba a punto de alcanzar el orgasmo. Casi podía ver claramente la escena. Mientras notaba como la polla estaba en un momento dentro y al instante era lamida por la lengua ágilmente, los huevos succionados y las ingles acariciadas solamente con la punta.
Notó como ella se estremecía y supo que el momento estaba muy cerca.
En ese instante al otro lado de la habitación, la otra persona se levantó de la silla y acercándose hacia la puerta, la abrió y se despidió con un "hasta mañana"...
Cuando se hubo marchado, él echó la silla hacia atrás, le atrajo a ella hacia él y la tumbó. Le desabrochoó la blusa para acariciarle los pechos mientras le metía su polla y le besaba en la boca y con aceleradas embestidas terminó encima de la mesa lo que ella había empezado debajo...

 
      

2 nov 2014

La sauna

Por fin habían podido quedar un par de días para pasarlos juntos y conocerse en persona después de llevar unos meses manteniendo una relación en la distancia desde que se conocieron en un foro.
Habían hablado muchas veces de las fantasía de los dos y de cosas que les gustaría hacer juntos y él le había preparado una sorpresa. Se había encargado de buscar el hotel y había encontrado uno con sauna que aunque era común a todos los usarios, seguramente a esas horas habría poca gente y podrían cumplir una de las fantasía de ella.
Le había contado muchas veces como lo gustaría tener sexo oral en una sauna y habían fantaseado mucho juntos con eso. Ahora por fin él se lo iba a poner en bandeja.
Cuando terminaron de desayunar ella le preguntó donde iban a pasar la mañana y cuando él le contestó que en la sauna...ella se volvió a mirarle con una sonrisa de oreja a oreja y acercó su boca a la de él para darle un intenso beso como si empezase a abrir la puerta a lo que sabía iba a pasar...
Se preparon y subieron...entraron y pasaron al vestuario para desnudarse y coger las toallas. Luego ya fueron hacia la sauna. Entraron y había tres personas, dos hombres y una mujer, aparte de ellos dos así que se pusieron en el sitio mas alejado de ellos.
Se sentaron y enseguida empezaron a juguetear el uno con el otro. El le acariciaba los hombros y los brazos mientras ella le besaba en el cuello y le daba pequeños mordiscos en las orejas. Se tocaban por encima de las toallas juntando a la humedad del ambiente la de su excitación. Ella cambió un poco la postura para poder acceder a la boca de él y se colocó apoyándose en él, mientras miraba de reojo si las personas que estaban les miraban o seguían a lo suyo. Se dió cuenta que la mujer se había marchado y que los dos hombres no quitaban la vista de lo que estaban haciendo...incluso le pareció que uno de ellos se tocaba por encima de la toalla. En lugar de importarle le dió muchísimo morbo.
Se excitó más y empezó a buscar debajo de la toalla de él su polla. La cogió con una mano y empezó a masturbarle poniéndola cada vez más dura. El mientras tanto tiró de un lado de la toalla para dejar los pechos al descubierto y comenzó a acariciarlos ya desnudos, pellizcando suavemente los pezones. Bajó la cabeza para acercárselos a la boca y poder pasar la lengua por la areola primero en uno y luego meterse el otro en la boca como si fuese un bebe mamando. Eso hizo que ella se abadonase totalmente al placer sin preocuparse ya lo más mínimo de si entraba o salia alguien o les veían o no...y mientras él le dedicaba toda su atención a sus tetas ella se incorporó un poco para coger postura y poder acceder mejor a su polla. Se dobló hacia delante por la cintura y mientras él se las masajeaba una y otra vez ella pasaba la lengua desde los huevos hasta la punta del capullo y allí se paraba a lamerlo repetidamente, metiendo la punta de la lengua en la pequeña raja por la que ya asomaban esas primeras gotas que tanto le gustaba beber. Se miraban gozar el uno al otro lo que ponía una nota aún mas morbosa en todo lo que hacían. El bajó una mano hasta el culo de ella y le acarició suavemente las nalgas. Llevó la mano hacia el coño mojado lubricando en él los dedos e introdujo un par moviéndolos cada vez un poco más rápido. Ella tenia la poya metida en la boca y siguió con ella el ritmo del movimiento que él iba marcando. Le miró a los ojos y vió que él miraba hacia donde estaba uno de los hombres que los observaba. Iba a girar la cabeza cuando notó que otra mano le acariciaba la espalda desde los hombros hasta la zona lumbar llegando al culo.
El hombre introdujo un dedo y comenzó a moverlo despacio primero para ir aumentando el ritmo según ella en continuos movimientos de placer iba poco a poco dejándole hacer.
Se sentía plena con la boca llena por la polla de él y el coño y el culo trabajados por ambos hombres...pasaron así un rato, pero enseguida sintió que lo que ahora acariciaba su culo no eran unos dedos sino una polla intentando abrirse paso.
Miró a su compañero y éste le agarró de los hombros y le atrajo hacia si para besarle la boca. Se fundieron en un beso largo juntando sus lenguas mientras él volvía a acariciar sus pezones pellizcándolos lo justo para mantenerlos duros y en punta. Se mordisqueaban los labios y volvían a besarse cada vez con más lujuria.
El otro hombre mientras tanto se masturbaba rozando su polla entre las nalgas de ella cada vez más excitado...cada vez más rápido...
El se tumbó en el banco y ella se colocó encima suyo durante unos instantes simplemente rozándose su cuerpo contra el de él como si quisiera impregnarlo de los jugos que mojaban su sexo...como si quisiera dejarlo oliendo a ella. Agarró la polla con una mano y se la restregó por el clítoris excitado y caliente...grande y sensible...Se colocó encima de ella y se la fué metiendo poco a poco hasta tenerla totalmente dentro. Comenzó a cabalgar y a balancearse rápidamente sabiendo que ambos estaban muy a punto. Se inclinó hacia él para poder besarle el cuello, mordisquearle las orejas y los labios, lamerle...y sentir como sus tetas, como sus pezones duros y puntiagudos se movían rozando su pecho.
Estando prácticamente tumbada hacia adelante sintió como el otro hombre pasaba el capullo por sus nalgas mojándolas ya de semen. sintió como recorría el interior de éstas con él y en un segundo notó como una lengua recorría su culo dilatándolo. Un placer muy intenso recorrió todo su cuerpo...nunca había hecho una doble penetración y de hecho tenía cierto temor a que le hiciese daño...pero el morbo y la curiosidad pudieron más. La lengua del hombre se movía rápidamente y lubricaba su culo, dos de sus dedos se introducían comprobando que estaba preparado...y sin que ella se diese cuenta sintió como metía la punta despacio primero, para ir empujando poco a poco después hasta que estuvo dentro hasta sus huevos. Ella emitió un jadeo y miró a su compañero a la cara como disfrutaba y se abandonó totalmente al placer que le estaba produciendo sentirse doblemente cubierta. Los movimientos eran acompasados y sentía los huevos del hombre chocar contra su culo en cada embestida.
Ninguno de los tres se acordaba ya de que había otro hombre mirándolos...estaban totalmente abandonados al placer. Ella ladeó la cabeza para apoyarla en él cuando vió que el cuarto hombre se acercaba con la toalla aun puesta pero asomando a través de ella una polla dura e inmensa. Enseguida adivinó lo que quería y mirando a su compañero y guiñándole un ojo la agarró y se la metió en la boca. En ese momento ella se sintió en el séptimo cielo...tenia tres pollas dándole placer y se sentía plena. El hombre que cubría su culo aumentó el ritmo de sus embestidas y sin saber que lo que iba a hacer a ella le volvía loca, saco la polla para correrse en su espalda. En el momento en que ella sintió el semen caliente se abandonó a su propio orgasmo mientras tenía aun a su compañero dentro y otra polla llenándole la boca. Las convulsiones del clímax provocaron que el último hombre le agarrase de la cabeza para en un par de movimientos más llenarle la boca de semen. Cuando se hubo corrido, sacó la polla y la paseó por los labios de ella llenándolos con las últimas gotas que dejaba el orgasmo. Los dos desconocidos se sentaron satisfechos un momento y cuando recuperaron el aliento se marcharon dejándolos solos. Ella estaba pletórica y exhausta, pero aun llena de deseo. Se incorporó sentada encima de él y volvió a balancearse cada vez más rápido. El le sujetaba las caderas y acariciaba sus pechos mirándola como volvía a estar a punto de alcanzar el punto máximo. Estuvieron un rato así moviéndose al compás y poco a poco acoplándose cada vez más. Ahora parecía que solo se movía uno...ella apoyaba las manos en el pecho de él y él tenía ambas cubriendo sus tetas.
Le cogió por las nalgas, le embistió un par de veces con fuerza y llenó su interior de semen mientras ella se dejaba llevar por el inmenso placer que le estaba produciendo su segundo orgasmo.
Estaba agotada y llena de semen por todas partes...pero feliz...se recostó en él y el recorrió su columna vertebral con la yema de los dedos hasta su cuello... le acarició el pelo...le besó...y ella simplemente cogió una de sus manos cerrando los ojos...como si aun no se terminase de creer lo que acababa de vivir...


                  

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