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1 abr 2015

El psicólogo de enfrente

Era primavera. Empezaba el buen tiempo. Ella estaba ayudando entre semana a un amigo en el restaurante porque su compañera había tenido un bebé y estaba con la baja maternal. Estaban terminando de recoger las últimas mesas y él iba a empezar a hacer caja cuando sonó el teléfono. El atendió la llamada.
Era un cliente habitual que vivía cerca. Se conocían bastante y ella siempre le había comentado lo atractivo que le parecía. Habían coincidido en el asador más de una vez y siempre había habido miradas, guiños y sonrisas entre ellos.
Esa noche estaba solo en casa, había trabajado hasta tarde y no le apetecía cocinar. Después de mirar algunos cupones descuento de distintos sitios con servicio a domicilio, decidió llamar aquí y que le preparasen algo rápido. Dejaría al niño dormido diez minutos y enseguida estaría arriba de nuevo.
Ella se hacia una idea de lo que hablaban por lo que oía a su amigo y haciéndole un gesto le dijo que ella se lo llevaba.
El se lo comentó y le pareció una gran idea. De hecho le pareció tan buena idea que algo se revolvió en su entrepierna.
Quedaron en quince minutos y mientras su amigo preparaba la comida ella se retocaba.
- No me esperes para ir a casa, le dijo mientras le daba un beso en la mejilla.
- Como te lo montas, le contestó él, devolviéndole el beso.
Salió del restaurante y se dirigió hacia la carretera para cruzar hasta la manzana de casas que había enfrente. Era una zona nueva que aún no estaba urbanizada del todo, unas pocas casas de tres alturas y un enorme parque urbano.
Cuando llegó al portal tocó al timbre deseando que le dijese de subir y no bajase él ...
-Quien?, oyó por el interfono (como si no supiese quien era)
-Te traigo la cena, contestó ella.
Se oyó el sonido de la apertura de la puerta y ella sonrió abiertamente al ver que él daba por supuesto que subiría.
Vivía en el segundo piso, podía haber subido andando pero quería comprobar en el espejo del ascensor si todo estaba en orden. Se ajustó el escote, se atusó un poco el pelo y comprobó que tenia los labios bien pintados.
Justo cuando comprobaba que los vaqueros quedaban en su sitio oyó el timbre que anunciaba que había llegado al piso.
Se abrieron las puertas y él le estaba esperando apoyado en el marco de la de su casa.
-Hola, dijo el mirándola de arriba abajo con una sonrisa de aprobación
-Hola, contestó ella acercándose.
Le alargó la bolsa con la comida y él estiro los brazos para recogerla. La abrió, saco las cosas y mirándola dijo:
-Aquí hay mucha comida. Quieres cenar conmigo?
Se apartó de la puerta para dejarle paso y ella sin contestar nada entró.
El dejo todo encima de la mesa del pasillo y tras cerrar la puerta tras de él, le agarró de un brazo y atrayéndola hacia él le cogió por la cintura y le besó en los labios.
Ella correspondió al beso con pasión mientras se apoyaba contra la puerta. El le levantó los brazos por encima de la cabeza sujetando las muñecas con una mano y mientras le rozaba el cuello con los labios bajó la otra hacia uno de los pechos manejándolo con una caricia que hizo que el pezón se pusiera duro y sobresaliese por entre la fina tela de la camiseta.
Seguían besándose cada vez con más lujuria y ella pasaba una de sus rodillas por la entrepierna de él notando como su polla iba creciendo y poniéndose dura.
El soltó sus manos y dejó que ella comenzase a desabrochar su pantalón y le quitase la camiseta. Mientras metía una de sus manos por el gayumbo, su boca daba cuenta del cuello de él y de su pecho. Lamía sus pezones y alrededor de ellos a la vez que iba sacando cada vez mas el capullo acariciándolo suavemente con dos dedos y echando hacia atrás la piel.
La camiseta de ella tenia unos finos tirantes que se ataban en lo alto de cada hombro con un nudo. El tiró despacio de uno de los cabos y la camiseta se soltó cayendo hacia la cintura. Cuando los pechos quedaron al aire él no pudo mas que pararse un rato a mirarlos. Eran grandes y su blancura contrastaba con el tostado del sol en el escote. Tenia unas areolas proporcionadas de un tono marrón claro y unos pezones también grandes que en ese momento parecía que le apuntasen excitados. Las acarició con ambas manos y se metió una de ellas en la boca. La succionó como si estuviese mamando y saboreó con placer su sabor.
Mientras tanto ella le quitó los pantalones y echando hacia abajo el boxer dejó libre la excitada polla. La cogió con una mano y empezó a moverla primero despacio y después cada vez más rápido. Acariciando con la otra los huevos.
Cuando llevaban así un rato, bajaron el ritmo para terminar de desnudarse. En realidad el solo tenia que levantar los pies y dejar caer los calzoncillos al suelo pero ella aun llevaba los vaqueros puestos. Sin dejar de acariciarla le cogió las manos y se la puso cada una en una teta y acercando la boca a su oído le susurro:
-No dejes de pellizcarte los pezones...
Ella se mojó los dedos con la lengua y los agarró para hacer lo que le había pedido. Mientras él le quitaba los pantalones. Se quedó gratamente sorprendido al ver que no llevaba bragas. Eso le excitó muchísimo, tanto que cuando terminó de desnudarla se agachó y le separó las piernas, abrió los labios con dos dedos y acercando su cabeza comenzó a lamerle el clítoris de tal manera que ella se apoyó en la puerta mientras arqueba la espalda y daba un gemido de placer. Y a la vez que se acariciaba los pezones bajó una de sus manos para apoyarla en la cabeza de él acariciándole con las uñas y jugueteando con el pelo.
El estaba mordisqueándole el clítoris mientras dos dedos jugaban a la entrada de la vagina. La rodeaban y entraban y salían cada vez mas rápido. No paraba de gemir y jadear cada vez con mas intensidad con lo que él supo que estaba a punto de alcanzar el orgasmo.. Le dió la vuelta, le agarró de la cintura para ponerle en postura y empezó a comerle el culo y el coño desde atrás mientras una mano le acariciaba el clítoris y la otra le separaba las nalgas.
Ella con una mano se apoyaba en la puerta y con la otra se acariciaba los pechos, cada vez más rápido siguiendo el ritmo que él marcaba con su lengua y con sus dedos entrando y saliendo de su vagina.
Notaba el climax cada vez más cerca. Por eso abrió bien la vagina con ambas manos e introdujo la lengua moviéndola muy rápido. Ella emitió un profundo suspiro, movió el culo hacia afuera y él se preparó para beber lo que ella le entregaba...
Cuando terminó , ella se giró sonriendo y cogiéndole de la mano lo llevó hasta una butaca pequeña de cuero que había en la entrada, se sentó con las piernas abiertas y húmedas y le atrajo hacia si agarrando su polla con una mano y metiéndosela en la boca.
El la sujetó del pelo sin dejar de mirarla mientras ella le devolvía todo el placer que él le había dado. Colocó sus manos en las caderas marcando el ritmo y aumentando la velocidad de los movimientos. Al cabo de un rato de estar así él agarró la polla y la sacó de la boca sin dejar de masturbarse y de pellizcar los pezones de ella. Ella sacó la lengua justo en el momento en el que él se corría recogiendo parte del semen con ella y dejando caer el resto por el cuello hacia las tetas...
Recogió un poco con los dedos y llevándoselo a la boca le dijo:
-Necesito una ducha...
-Sólo si me concedes un segundo asalto. contestó el devolviéndole el gesto...


2 mar 2015

Servicio de habitaciones

No hacía mucho que se conocían pero parecía que llevaban media vida siendo amigos. Se habían conocido por casualidad y la verdad es que enseguida habían congeniado. A ella le encantaba lo tranquilo y sereno que era él para todo, bueno para casi todo, y a él lo transparente que era ella. con ella no había suspicacias, ni malentendidos ni segundas intenciones, lo que se veía es lo que había...y a él le gustaba muchisimo lo que se veía.
Estaban en contacto continuo por internet e intentaban quedar siempre que podían para hacer una escapada de fin de semana. Esta vez él tenia una feria importante relacionada con su trabajo y ella se había acercado los últimos días para estar con él.
Hacía una hora que se había bajado del tren, había cogido un taxi y habían quedado en verse en el hotel cuando él terminase. Le había llamado por telefono para asegurarse que había llegado bien y ella le había comentado que iba a darse un baño y a descansar un rato. Así que se encontrarían en la habitación.
Cuando terminaron de hablar, deshizo la maleta y se pegó una ducha rápida. Puso algo de música y se tumbo en la cama.
Bajó la luz dejando la estancia en penumbra.
Habrían pasado unos diez minutos cuando tocaron a la puerta y se oyó una voz desde fuera diciendo:
- Servicio de habitaciones...
- Está abierto, contestó ella sonriendo.
Se abrió la puerta y una mano apagó la luz del todo. Entró alguien. Sintió unos pasos firmes de hombre andando hacia a ella y aunque no podía verle, notaba como se estaba desnudando. Escuchaba el ruido de la ropa, botones al soltarse, cremallera al bajarse...como se acercaba a ella. De repente notó como la sábana que le tapaba se movía en dirección a sus piernas mientras una mano se deslizaba con provocación sobre uno de sus muslos subiendo por él llegando a sus bragas y deslizando los dedos sobre ellas en busca de su entrepierna. Ya empezaba a estar húmeda y al sentir las yemas de los dedos sobre ella separó las piernas dejándose hacer, inmóvil, excitada respirando poco a poco cada vez más jadeante.
En un movimeinto brusco notó como toda la ropa de cama caía al suelo quedando expuesta, desnuda, sin nada que cubriese su cuerpo.
Notó como él respiraba su aroma a la altura de su cuello mientras su mano recorría el borde superior de sus pechos jugueteando, subiendo, posándose sobre uno de ellos con delicadeza pero de manera contundente, mientras entre las piernas los dedos no dejaban de moverse arriba y abajo. Se notaba cada vez más mojada. estaba muy excitada y espectante a cada movimiento de él.
Sintió los labios de él recorriendo una de sus orejas, la mano seguía recorriendo sus pechos y la otra había entrado en su coño haciendo que ella levantase algo las caderas para facilitarle la labor.
La boca de él estaba ahora recorriendo los pezones. Le cogió de una mano y se la acercó a su polla firmemente para que notase lo excitado que estaba y crear en ella aun más excitación. Pero sin dejarle hacer nada mas.
La mano que le recorría el clítoris por encima de las bragas se movía cada vez con más rapidez bajaban hacia el coño intentando penetrarlo entre gemidos y susurros de ella al notar el roce de la tela.
La boca alternaba uno y otro pezón, lamiéndolos, mordisqueándolos, succionándolos. Ella sentía el aliento jadeante de él, excitado sobre su piel. Aumentando su respiración a medida que aceleraba sus movimientos.
Notó como retiraba la tela de las bragas sin dejar de mover dos dedos arriba y abajo. Acercó su boca al oído susurrándole:
- Quieres que siga?
Ella movió ligeramente la cabeza en un sí mientras de sus labios solo salió un mmmmmmmmmmmmmmm.
Entonces él colocó su dedo pulgar sobre el clítorix y lo empezó a girar sobre él, empapado en los fluidos de placer. Notó su aliento cercano a su oído y una lengua que le recorría el lóbulo mojándoselo
-Quiero que te corrras para mí , escuchó mientras sentía la intensa estimulación de esas manos varoniles en su clítorix,
La presión de los labios y los dedos en su pezón y como la otra mano le acariciaba
sin dejar de mover el pulgar sobre su clítorix con los otros dedos metidos en su coño escuchando el sonido leve producían al entrar y salir en él. El único sonido que se oía aparte de éste eran los gemidos de ella y la respiración jadeante de él.
Los gemidos aumentaron intensamente y él comprendiendo lo que llegaba hizo lo mismo con sus movimientos mientras sentía como ella se corría en la oscuridad de la habitación sin parar hasta sentir el último estertor de placer.
Sacó la mano suavemente, recorrió con ella todo su cuerpo en una suave caricia, acercó los labios a su cuello para besarlo y después ella escuchó:
-Has estado maravillosa..
Notó que se levantaba despacio de la cama, se acercaba al teléfono y lo descolgaba, pero antes de hablar, miró hacia ella y le dijo:
- Voy a encargar algo para cenar, prepárate porque te toca...
Ella sonrió, se incorporó en la cama y se levantó para ir al baño. Le miró y le lanzó un beso mientras le decia guiñandole un ojo:
- Tranquilo, la noche no ha hecho más que empezar...


                  

20 feb 2015

Sin tregua

Es un viernes al mediodía. Hemos quedado en Valencia esta noche. En teoría vas a ir a buscarme a la estación pero lo que no sabes es que estoy montada en el tren a punto de llegar. Hemos hablado a media mañana para ultimar detalles y hemos tenido una conversación algo subida de tono. Me has contado donde vas a comer y que el coche estará aparcado en un parking cercano. Asi que cuando llego, cojo un taxi y le digo que me deje allí. Con un poco de suerte no tardaré mucho en encontrarlo. Estoy cachonda...y según ha ido la conversación tu también ...En cuanto te vea mojaré las bragas y no pienso darte tregua. Calculo que llegarás más o menos pronto ya. Me apoyo en el capó del coche. Llevo un vestido vaquero entallado abierto de arriba abajo con corchetes y sin mangas. Unas sandalias de tacón bajo. Un sujetador que se ata por delante y un culote negros. Oigo pasos a mi derecha...miro y te veo...me miras como si estuvieses viendo un espejismo...quiero acercarme a besarte y restregarme contra ti...quiero sentirte ya...pero voy a esperar a que llegues...quiero que me folles allí mismo apoyados en el coche. Noto como mi clítoris empieza a palpitar y como se me contrae el coño ya mojado preparándose para tí. LLegas donde mí y sin decir nada colocas tu mano en mi nuca y me acercas hacia ti. Metes tu lengua en mi boca de manera intensamente lujuriosa. Noto como tu polla está dura y empiezo a acariciarte desde fuera...estás tan caliente como yo y tampoco tienes intención de esperar. Me sueltas el cinturón y de un tirón abres el vestido. Yo mientras te voy soltando el pantalón sin dejar de jugar con mi lengua en tu boca, morderte los labios y besarte, besarte con lascivia...fuerte...sin coger aire... Me estas masajeando las tetas por encima del sujetador y yo he liberado ya tu polla...grande, dura, caliente, jugosa..mmmmm...tengo ganas de comértela pero sólo voy a chuparla un poco...necesito saborearte...has desatado el sujetador y me estás comiendo las tetas mientras tu mano hurga entre mis bragas y notas como las empapo. Colocas tu palma abierta encima y la mueves...sabes que eso me vuelve loca y separando con brusquedad las bragas a un lado me metes un dedo y me follas....me follas con fuerza mientras yo restriego tu polla y tus huevos con mi pierna...metes otro dedo y otro y según me cubres el coño con ellos los mueves más y más rápido...me acerco a tu oído, te muerdo y te digo que quiero polla....y sin decir nada me agarras y me sientas en el capo, me abres las piernas y mientras me das a chupar los dedos mojados en mi flujo y yo los lamo como si de tu polla se tratase, me la restriegas por la raja lubricándola y sin que me de cuenta me la metes de golpe con una embestida que me echa hacia atrás...me sujetas de los hombros y me follas....me follas con embestidas fuertes mientras lames mis tetas y las mamas como si te fueses a alimentar de ellas...sacas la polla un poco y la vuelves a meter de golpe...te agarro fuerte y nos movemos juntos...cada vez más rápido ...cada vez más fuerte. No puedo dejar de mirarte a los ojos...tienes el placer escrito en ellos y yo voy a abandonarme al orgasmo...bésame, te digo...y mientras me comes la boca siento como tu polla me explota dentro. Cuando recobramos la respiración, sales de mi haciendo que nuestros flujos me resbalen por las piernas. Voy a sacar el tiket de la máquina y como sé que me estás mirando, me paso un dedo por el muslo, me vuelvo y sacando la lengua....lo chupo...


 

31 ene 2015

El primer encuentro

Son las 8.30 de la mañana. Acaba de llamarme para asegurarse que no me he dormido.
-Hola encanto, como vas?
-Hola corazón, estoy saliendo...
-Vale, te espero allí entonces, sabes llegar no?
-No te preocupes cojo un taxi y ya...
-Bien, nos vemos, adeu. Un beso
-Agur, bai...un besito...
Habíamos hablado por el msn cuando ha llegado al taller. Nos hemos dado los buenos días, me ha contado que todo estaba bien y hemos recordado trozos del día anterior...
Era nuestro primer encuentro en vivo después de haber tenido que ir posponiéndolo durante casi un año y haber ido alimentado durante todo este tiempo el morbo de como sería.
Yo llegaba a las 7 de la mañana más o menos. Preferí hacer el viaje de noche y estar allí pronto para poder aprovechar todo el día. Como no iba a poder venir a buscarme, quedamos en vernos ya en el hotel en cuanto pudiera zafarse del curro, pero como no sabíamos la hora exacta, aproveché para ducharme y prepararme. Más que nada para no pensar demasiado en lo nerviosa que estaba. La verdad es que era muy poco probable que algo saliera mal, pero...nunca se sabe.
Acababa de terminar de secarme el pelo cuando sonó la puerta y oí su voz diciéndome:
- soy yo...
Estaba envuelta en la toalla aún y por un momento se me pasó por la cabeza vestirme a todo correr, pero luego pensé que no, que daba igual...
Me repasé delante del espejo en unas décimas de segundo el pelo y el maquillaje y fui a abrirte.
Cuando le ví por fin delante de mí, sonriendo, un escalofrío me recorrió todo el cuerpo. Apenas podía creerlo, pero sí, ahí estabamos él y yo abrazándonos y fundiéndonos en nuestro primer beso...
Según sentía su cuerpo junto al mío y su lengua metida en mi boca, los nervios se fueron yendo para ser sustituidos por una excitación aún mayor pero causada por algo muy distinto.
Habíamos pensado quedarnos todo el día en el hotel, así que le encargué que trajera el desayuno.
- Sorpréndeme, le dije...
Estuvimos abrazados delante de la puerta unos minutos, besándonos y acariciándonos sin decir nada, solo se oían suaves gemidos y el casi impercetible ruido que las caricias producían al roce con la ropa.
En el hotel había ya bastante movimiento a pesar de que era temprano y al oir el sonido del ascensor al parar en nuestra planta, le agarré de un brazo y le metí dentro de la habitación.
- Hola, me dijo, guiñándome un ojo. Has tenido buen viaje?
- Buenos días, le contesté, sí, casi todo el rato he venido dormida y sola en el asiento, así que muy cómoda.
Me dirigí hacia la maleta para coger ropa, pero no me dejó.
- No te vistas, estás preciosa...
Empezó a sacar el desayuno de la bolsa mientras yo me sentaba en la cama  y ponía las almohadas para que pudiéramos apoyarnos.
Le hice un gesto, indicándole como ponerse. Sabía muy bien lo que quería, lo habíamos hablado mil veces, así que se descalzó  y se sentó en la cama con la espalda apoyada en el cabezal y las piernas abiertas para que yo pudiera meterme en el hueco y apoyarme en él.
Ladeé un poco la cabeza y le lamí el cuello. Me cogió de la barbilla y volvimos a besarnos esta vez de manera más suave, sensual...Yo iba notando cada vez mi cuerpo más relajado y a la vez la excitación iba aumentando según nuestros cuerpos se ponían en contacto y sentía la suya.
Estaba recorriendo sus labios con mi lengua cuando sentí que sus manos me acariciaban los pechos por encima de la toalla. Estaban duros, excitados, con los pezones en punta y noté como mi entrepierna se mojaba cada vez más.
Me desató el nudo que la sostenía y empezó a pellizcarlos muy despacio, poniéndolos aún mas erectos. Estaban pidiendo ser lamidos y yo me moría porque lo hiciera, así que me volví y me puse de rodillas delante suyo acercándolos a su boca. Me cogió de ambas tetas y los lamió por turnos, para luego mamar de ellas mientras sus manos me recorrían todo el cuerpo, parándose de vez en cuando en mi culo o palpando mi sexo comprobando como se iba lubricando.
Metió dos dedos en él y los movió para mojarlos y al sacarlos me acaricio el canalillo con ellos. Luego lo recorrió con la lengua mientras jadeaba cada vez más y me ponía a mil....
Me senté encima suyo y pude sentir toda su excitación creciendo entre mis piernas. Me restregué contra su paquete llenándolo de mi humedad y mi olor a mujer ardiendo, le quité la camiseta y fui bajando muy despacio desde su boca recorriendo con mis labios cada poro de su piel hasta que llegué a sus pantalones. El en ese momento me dejaba hacer mientras me acariciaba el pelo y me contaba en apenas un susurro como se sentía...Oirle me aceleraba, me excitaba y hacía que me recrease en mi recorrido. Al llegar a mi destino, chupe con ansia por encima del pantalón, notando como su polla crecía aún mas deseando que le tocase el turno. Fui soltando los botones del pantalón uno a uno muy despacio, quería alargar el momento, mientras me colocaba a un lado suyo para que él pudiera accerder a mi cuerpo mientras yo sacaba su polla por encima del boxer y terminaba de quitarle los pantalones. Una vez fuera, la cogí con una mano y la recorrí desde los huevos hasta el capullo con la punta de la lengua, parándo en éste para lamerlo bien y chupar las gotas de semen que salían. Mientras la movía arriba y abajo masturbándole y acariciando sus huevos, lamiéndole las ingles y volviendo a meterme toda lapolla en la boca para moverla dentro y llenarme de ella.
El me estaba metiendo ya cuatro dedos en el coño y los sacaba de vez en cuando para lubricarme bien desde el clítoris hasta el culo y se los metía en la boca. Y empapados en su saliva volvía a recorrerme toda la raja o se dedicaba de lleno a masturbarme.
Yo, de vez en cuando me sacaba la polla de la boca para pasármela por los pezones o para recorrerme la cara con ella. Me ponía a mil olerla y pasármela por los labios.
- Estoy a punto, le dije jadeando, me voy a correr...
El se tumbó en la cama y me puso encima suyo colocando su cara entre mis piernas. Sabía como me ponía hacer un 69 y mientras me abría el coño con las manos para meter su lengua, yo movía cada vez más deprisa su polla en mi boca sintiendo como el empujaba para metérmela más adentro.
Sentí sus dedos recorriendo mis nalgas y como me metía uno en el culo muy despacio mientras seguía comiéndome el coño sin para ni un segundo...no podía más...estaba muy excitada...
- Me corro, le dije, me corrooooo...
- Hazlo, me susurró, disfruta y regálame un orgasmo...
Me acarició el clítoris con un dedo y sin parar de moverse dentro de mi coño y mi culo, me hizo explotar en lo que sería mi primer orgasmo del día...
Yo no podía parar de correrme...estaba siendo un orgasmo largo e intenso y quería que él se corriera conmigo.
Saqué su polla de mi boca y me fui respalando como una serpiente hasta que mi coño estuvo a su altura y me senté encima sin dejar de moverme, cabalgándole muy rápido...
Noté como se llenaba mi sexo con el suyo acoplándose y fundiéndose en uno.
El me agarró de las tetas y aumentó el ritmo de sus movimientos mientras me pellizcaba con fuerza los pezones.
Jadeó con intensidad mientras su semen caliente me llenaba de placer por dentro y yo, dejándome llevar, me corría con él de nuevo.
Cuando nuestros cuerpos dejaron de moverse, me tumbé a su lado, separé las piernas y recogí con mis dedos el semen que salía por mi vagina para comérmelo.
- Ha sido increíble, me dijo
Me senté y le besé...ahora un beso tierno, intenso, lleno de sentimientos, lleno de placer...un beso pleno.
- Tengo hambre, le dije. Desayunamos?
- Viciosa, me contestó sonriendo....


21 ene 2015

Una ducha más que placentera

Cuando sonó el despertador, se hizo la dormida. La noche anterior había estado hasta tarde en el ordenador y quería evitar a toda costa el interrogatorio matutino.
En la cocina ya no se oía el ruido de tazas y cucharillas, así que pensó que estaría en el baño. Quería muchísimo a ese hombre, aunque malas experiencias anteriores no le dejaban demostrárselo como él quisiera. Al oír el sonido del agua en la ducha, se acercó y tocó a la puerta a la vez que preguntaba:
-puedo pasar?
-claro, entra - contestó él desde dentro.
La cortina estaba corrida, pero por detrás de ella pudo adivinar la silueta del cuerpo desnudo de él. Como le gustaba! Sintió un pícaro escalofrío de placer...
Se bajó el pantalón del pijama y se sentó en el inodoro. El oía lo que estaba ocurriendo y sonrió al pensar lo que venía después. Le ponía a cien ver como se secaba y separó un poco la cortina para poder verlo. Ella sabía que le estaba mirando y por eso puso muchísimo cuidado en todos sus movimientos. Cogió el paquete de toallitas y el ruido que hizo al abrirlo hizo que la polla de él empezase a animarse, sacó una y empezó a pasársela despacio por el coño mientras le miraba a los ojos invitándole a no perderse ni un detalle.
El abrió la cortina del todo y empezó a masturbarse despacio y ella se giró un poco para quedar de frente, abrió bien las piernas y separó los labios con dos dedos dejando aparecer su clítoris dispuesto a disfrutar. Con la otra mano empezó a estimularlo a la vez que se pasaba la lengua humedeciéndose la boca en una provocadora invitación. Llevaba una camiseta blanca y tenía los pezones tan duros que él le pidió que entrase a la bañera con él. Quería lamérselos, tocárselos, pellízcárselos y darles suaves mordiscos... Ella soltó una sensual caracajada y no se hizo de rogar. Se quitó los pantalones y se metió en la ducha. El agua empapó enseguida la camiseta poniendo de relieve sus pechos. El los agarró con las dos manos y los sobó con insistencia, mientras le daba un jugoso beso en la boca, metiéndole la lengua y restregándose la polla, ahora ya dura y caliente, por su cuerpo.
Ella la cogió con una mano y empezó a menearla con firmeza pasándole las uñas de la otra suavemente desde la nuca hasta la rabadilla y otra vez hacia arriba. A él le encantaba esa sensación, le ponía los pelos de punta y añadía más excitación a todo su cuerpo.
Metió las manos por debajo de la camiseta y tiró de ella hacia arriba para quitársela, le besó el cuello, le mordisqueó la oreja y se arrodilló para meterse primero uno y luego el otro los dos pechos en la boca, mamándolos como si fuese un bebe hambriento. Ella le tenía abrazado y se frotaba el pubis por su cuerpo no queriendo perder ni un ápice de esa sensación que le hacía estar como en una nube.
Cogió el gel y se echó una cantidad en la mano, el aroma a té verde y limón hizo que los dos aspirasen aire a la vez como si eso les diese energía para seguir. Empezó a enjabonarle todo el cuerpo y él hizo lo mismo. Cuando llegaron cada uno al sexo del otro pasaron largo rato acariciándoselo, pasando luego al culo y volviendo al coño él y a la polla ella. Estaban con las bocas fundidas como si se tratase de una sola, comiéndose los labios, la lengua y besándose al mismo ritmo que se acariciaban. La excitación estaba llegando a un punto que de seguir así los dos se hubiesen corrido ya, pero querían disrutar mucho más. Por eso ella le propuso aclararse y seguir fuera, en el suelo.
Se juntaron para ponerse justo debajo del chorro de agua y el jabón corrió por sus cuerpos calientes desde la cabeza hasta los pies. Ella estaba apoyada con la espalda en el pecho de él y notaba su polla en su culo, la agarró sin darse la vuelta con las dos manos y empezó a darle movimientos a un ritmo que hizo que él gimiese de placer, lo que hizo que ella se girase y de rodillas se metiese el capullo en la boca, besándolo primero y pasándole la lengua después. Le encantaba lamerlo como si fuese un helado y no escatimó en lametones desde la base de los huevos hasta el capullo y vuelta. Hacía esto tres o cuatro veces y se la metía entera en la boca comiéndosela y moviéndosela dentro mientras acariciaba su culo y sus huevos indistintamente. El la agarró suavemente del pelo para que ella levantase la vista y poder ver la mirada de vicio que ponía cuando le estaba haciendo una mamada. Le cogió por los brazos y le puso de espaldas a él con las manos apoyadas en la pared y le empujó hacia fuera para ponerle el culo en pompa. Ahora le tocaba a él, le separó las nalgas y le acarició el coño desde atrás con una mano mientras le besaba los muslos y le pasaba la lengua por ellos, sintiendo como le temblaban de placer . Le metió un dedo en la vagina notando lo empapada que estaba y se la empezó a comer, lamiéndole el clítoris y metiéndole la lengua como si se la estuviese follando.
Ella gemía como nunca y a él eso le estaba poniendo más que a cien, pero quería alargar ese momento más y por eso a pesar de las protestas de ella, paró un momento y salió de la bañera invitándole a ella a hacer lo mismo. Cogió una toalla grande y la echó en el suelo del pasillo, le puso a cuatro patas y después de pasarle la polla por el culo y por el coño varias veces para recuperar el punto de excitación le metió la punta por el primero con suavidad, moviendóla despacio y sintiendo como ella se quejaba con placer, a la vez que le estimulaba el clítoris con una mano y le pasaba la otra acariciando la espalda.
Estuvieron así un rato, y el sacó la polla del culo y le dió a ella la vuelta y la tumbó en el suelo, le dobló las rodillas y le separó las piernas para poder hundir bien la cabeza entre ellas volviendo a comerle el coño mientras le acariciaba los pechos y le pellizcaba los pezones. Comprendiendo que ella ya no aguantaría mucho más, se esmeró en la comida y movió su lengua dentro de ella a un ritmo que le hizo viajar al séptimo cielo, dentro, sacándola para lamerle el clítoris y dentro otra vez. Así hasta que sintió que ella intentaba cerrar las piernas en señal inequívoca de que el orgasmo estaba por llegar. Le colocó los pies encima de sus hombros y metió su polla en la vagina empapada y a punto para recibirla. Empezó a menearse dentro de ella y ella comenzó a moverse al unísono con movimientos tan acompasados que parecían un solo cuerpo. El sabía que a ella le gustaba besarle durante el orgasmo, por eso le bajó las piernas, se tumbó encima sin dejar de moverse, la agarró por la nuca y le besó metiendo la lengua hasta la garganta, le miró a los ojos y supo que había llegado el momento. Se corrió dentro de ella mientras ella gimiendo y retorciéndose de placer, hacía lo mismo.


11 ene 2015

Un día de pesca

Era la segunda vez que iba a ese pueblo. Lo había conocido durante una visita a la Costa Brava en Semana Santa y le había enamorado lo tranquilo que era incluso en agosto, así que cuando quiso desconectar de todo hizo una llamada al pequeño hostal y reservo quince días.
El trabajaba cerca y habían coincidido muchas veces desayunando o paseando por el puerto y poco a poco se habían ido conociendo, haciendo confidencias y forjando una amistad que luego tendrían que mantener en la distancia por teléfono y por internet. Había cierta atracción, los dos lo sabían, pero de momento no habían pasado de algunas caricias y ciertos arrumacos, pero estaba claro que en cualquier momento iba a suceder...
La noche anterior habían cenado juntos y él la había invitado a salir a pescar al día siguiente y la verdad la idea de estar sin hacer apenas nada al sol y mecida por el mar le resultaba muy, muy tentadora y placentera, así que le dijo que si.
En ese momento llegaba al puerto y le vió desde lejos preparándolo todo. Cuando estaba más cerca él se dió cuenta de su presencia y levantó la vista. Estaba guapa con un pareo que le llegaba justo por encima de la rodilla, la parte de arriba de un bikini y unas sandalias de dos tiras que dejaban prácticamante desnudos los pies, pequeños, cuidados, bonitos. Sonriéndole se agachó a darle un beso. El roce de sus labios le pareció sensual y excitante. Había decidido dejarse llevar y no poner freno a lo que desde hace tiempo estaba deseando hacer...
Cuando ya estaban fuera del puerto ella se tumbó, la brisa movía el pareo dejando ver la parte de arriba de sus piernas y lo que había entre ellas. El no podía apartar la vista mientras preparaba las cañas y ella se dió cuenta así que las abrió ligeramente apartando el pareo mientras se acariciaba la parte interna de los muslos con la yema de los dedos. LLevaba las gafas de sol puestas así que él no podía ver la expresión de sus ojos pero la manera en que se mordía el labio inferior al hacerlo le demostró que estaba disfrutando. El llevaba un bañador y se había quitado la camiseta. Dejó colocadas las dos cañas y se acercó hacia donde estaba ella. Se arrodilló delante y apartando su mano de las piernas empezó a acariciarlas él con sus labios desde los tobillos hacia arriba mientras con sus manos buscaba los pechos y pellizcaba por encima de la tela los pezones. Estaban duros y se marcaban insinuantemente lo que hizo que se los llevase a la boca para mordisquearlos mientras sus manos desataban el pareo. Empezó a acariciar el pubis por encima del bikini notando como si iba mojando al tacto. Acercó su boca a la de ella besándola suavemente y fué bajando despacio por el cuello, los hombros, el escote parando en cada pecho mientras le quitaba el sujetador y se los metía en la boca primero uno y luego el otro. Se había colocado encima de ella y sus entrepiernas se rozaban en suaves movimientos de vaivén acompasados mientras sus bocas se fundían en jugosos besos y sus manos se acariciaban mutuamente.
Ella notaba la polla de él dura aun en el bañador y mientras con una mano la acariciaba con la otra iba desnudándolo. Cuando estuvo fuera y libre la agarró con una mano y empezó a masturbarla contra su coño. El dedicó un momento a quitarle el bikini primero la braga y después el suje y llevo la mano que sostenía su polla hacia abajo para estimular con el capullo el clítoris mientras con la otra separaba bien los labios al hacerlo. Ella emitió un largo gemido de placer y le dedicó una sensual sonrisa. Mientras él dedicaba toda su atención a su coño ella estaba estimulando su culo con los dedos húmedos en su propio flujo. No paraban de besarse y mordisquearse y los jadeos iban en aumento. Ella le había contado en alguna ocasión que lo que más le gustaba era el sexo oral, así que decidió que iba a hacer que alcanzase el éxtasis en su boca.
Se separó un momento de ella y le agarró de las piernas colocándose él en medio atrayéndola hacia sí. Acarició con los dedos su clítoris y mientras los bajaba hacia la vagina acercaba su boca a sus muslos besándolos y lamiéndolos. La manera en que ella arqueó su espalda le hizo sonreír de placer sabiéndola disfrutando. Cuando subió hasta su pubis el clítoris estaba tan excitado que sobresalia caliente y húmedo entre los labios. Abrió estos con dos dedos y pasó la lengua desde el coño hasta arriba entreteniéndose en él, lamiéndolo, besándolo, succionándolo, mordiéndolo cada vez más rápido mientras metía primero un dedo y luego poco a poco alguno mas en el coño inmensamente lubricado. Ella movía cada vez más rápido las caderas y se acariciaba los pechos. Sus gemidos eran muy explícitos y él sabía que el momento estaba cerca así que bajó la cabeza un poco más y metió su lengua sin dejar de moverla ni un segundo. No quería perderse ni un momento de la excitación de ella así que mientras la follaba con su lengua se masturbaba para que la polla estuviese preparada. Notó como a ella le costaba mantener las piernas separadas así que aceleró los movimientos y a la vez que ella emitía un largo gemido de placer, el sintió como ese placer le llenaba la boca. Siguió un corto rato acariciándola con la lengua después de que ella se corriese y después le incorporó despacio sentándola al borde del saliente. Le besó en los labios fugazmente, le agarró la cabeza suavemente y mientras ella abría la boca él metía su polla en ella. Durante unos minutos él marcó el ritmo de la mamada pero poco a poco ella agarró la polla con sus manos y sacándosela de la boca empezó a marcarlo ella. Mientras se miraban a los ojos llenos de lujuria ella le pasaba la lengua por los huevos, el pene y en especial por el capullo bebiendo las gotas que salían de él y volviéndosela a meter en la boca mientras su mano la movía arriba y abajo con movimientos cada vez más rápidos. Acariciaba sus nalgas y su culo para aumentar la sensacional de placer y metía despacio la punta de su dedo girándolo mientras notaba como él cada vez embestía con mas fuerza su boca.
- Quiero correrme en tu boca, le dijo...
Ella solamente hizo un movimiento leve de cabeza asintiendo mientras le guiñaba un ojo sin distraerse ni un momento en lo que estaba haciendo sino aumentando el ritmo de cada movimiento. Le miró a la cara con lascivia y en ese momento él explotó dentro de ella llenando su boca y su garganta de semen. Ella lo tragó sin dejar de mirarle mientras recogía con sus dedos lo que salía por entre la comisura de sus labios y se los lamía limpiándolos.
Le agarró suavemente y la levantó despacio acercándola a él y besándole los labios. Se apoyaron en la barandilla y estuvieron largo rato entre besos y caricias notando como iba volviendo poco a poco la excitación a cada poro de su piel, tranquílamente, sin prisas él le dió la vuelta y mientras giraba su cabeza para seguir besándola le separaba suavemente las piernas y restregaba su polla, que ya volvía a estar dura, por su coño desde atrás, el culo, la vagina, los labios y otra vez el culo. Mientas le masajeaba los pechos ella hacía lo mismo con su clítoris y ponía su culo en pompa ofreciéndoselo. El entendió el gesto aunque primero le penetró por el coño para lubricarse mientras dilataba el culo con dos dedos empapados en su flujo. Al poco ella notó como le entraba la polla y le invadió una inmensa sensación de placer al tiempo que sentía cierto dolor, que fué pasando a medida que el aumentaba el ritmo de la embestidas. Ella seguía masturbando el clítoris y con otra mano se agarraba fuertemente a la barandilla. Los movimientos de sus dedos seguían al de los cuerpos como si estuviesen ensayados. El la agarraba de un hombro con una mano y de la cadera con la otra mientras le besaba el cuello y la nuca.
Parecía que el tiempo se hubiese parado y sólo estuvieran ellos dos ahí juntos, enganchados, disfrutando....El le susurró algo al oído y ella sonrió.
- Vamos, le dijo a la vez que aumentaba todos sus movimientos. El apoyó su cabeza contra la de ella y agarrándola más fuerte y como si fuesen uno solo alcanzaron el orgasmo.
Cuando terminaron, él paso sus dedos suavemente por la espalda de ella mientras salia de su interior. Ella se dió la vuelta extenuada, satisfecha, feliz....Se besaron, se tumbaron y se dieron la mano mientras por el cuerpo de ella aun resbalaba el semen de él...


1 ene 2015

Sorpresa en el despacho‏

Eran las cinco de la tarde. Los miércoles trabajaban los dos por la tarde y solían quedarse a comer con otros compañeros del bufete. Nadie conocía en la oficina su relación, por eso delante de ellos se comportaban como dos más. Pero siempre que coincidían sus miradas, ella le regalaba la mejor de sus sonrisas o él le guiñaba con complicidad el ojo.
Cuando ya habían tomado el postre y los cafés ella se levantó y con la excusa de que quería retomar un asunto cuanto antes, abandonó el restaurante y se dirigió a su despacho. Por el camino se puso a pensar en él, en lo mucho que se atraían y en el morbo que se daban el uno al otro. En como le gustaban sus encuentros tan distintos unos de otros y tan llenos de sensualidad y erotismo. Solía tener relaciones con otros hombres pero tenia que reconocer que la que tenia con él era muy especial.
Cuando el ascensor llegó a la quinta planta del edificio, salió y se dirigió hacia su oficina. Tenia que pasar por delante de la de él y en ese momento se le ocurrió darle una sorpresa. Entró y se escondió debajo de la mesa. Sacó algo del bolso y lo dejó a un lado. Oyó voces en el pasillo así que se agazapó esperando que él entrase de un momento a otro.
Lo que no esperaba es que no entrase solo. Era un despacho grande y tenia una mesa de reuniones en la parte más alejada de la puerta. Uno de los socios entraba con él porque en su oficina estaban los de mantenimiento arreglando algo.
Al pricipio pensó en dejarlo, pero como tampoco podía salir de su escondite, decidió seguir adelante.
Los dos hombres se sentaron mientras seguían hablando de sus cosas. Cuando tuvo controlado que el otro estaba lo suficientemente lejos se acercó despacio a la pierna de él y empezó a acariciársela por dentro del pantalón con la yemas de los dedos.Al sentirla, él pegó un pequeño salto en la silla. Estuvo tentado de mirar debajo de la mesa, pero no hizo falta.
Con la otra mano ella acariciaba su paquete para que fuese creciendo. Le mordisqueaba las piernas, las rodillas...El estaba deseando que llegase arriba, pero ella le quería a cien y estaba dispuesta a hacerle sufrir, que casi le rogase que la sacase y se la comiese.
El le buscaba con la mano por debajo de la mesa para llevar su cabeza hacia su bragueta. Quería desbrocharse el pantalón, pero ella no le dejaba.
De vez en cuando se oía como la otra persona le hacía a él alguna pregunta o algún comentario y ella notaba divertida como a él le costaba poder contestarle. Su juego estaba dando lo que ella quería.
Agarró la mano de él que la buscaba y le dió unos mordisquitos y suaves besos. El sentía su boca muy cerca de su polla y como esta iba creciendo caliente y excitada.
Empezó a oír como ella se quitaba el cinturón y supo que empezaría a masturbarse. Eso le puso totalmente al límite. Consiguió cogerla de una mano y desabrocharse su pantalón. Sacó su polla inmensa, caliente y dura, muy dura.
Ella mientras tanto empezó a tocarse por encima de las bragas a la vez que se la recorría con los labios dándole suaves besos. Llegó al capullo y le pasó la lengua por todo alrededor chupándolo todo.
De repente se oyó un zumbido que él reconoció enseguida. era el vibrador, iba a hacerle una mamada mientras ella a su vez se hacia un vibrador. Esa imagen y el morbo que le producía el que su compañero se diese cuenta de lo que estaba pasando le puso en un estado de excitación que hacía tiempo no sentía.
Ella recorrió su polla con el aparato y se lo llevó al clítoris mientras llevaba ésta hacia su boca. Ya dentro, la movía una y otra vez arriba y abajo llenándose con ella. Y entre sus piernas el vibrador a su vez entraba y salia produciéndole un inmenso placer. Así pasaron algunos minutos. El notaba por la aceleración de los movimientos que ella estaba a punto de alcanzar el orgasmo. Casi podía ver claramente la escena. Mientras notaba como la polla estaba en un momento dentro y al instante era lamida por la lengua ágilmente, los huevos succionados y las ingles acariciadas solamente con la punta.
Notó como ella se estremecía y supo que el momento estaba muy cerca.
En ese instante al otro lado de la habitación, la otra persona se levantó de la silla y acercándose hacia la puerta, la abrió y se despidió con un "hasta mañana"...
Cuando se hubo marchado, él echó la silla hacia atrás, le atrajo a ella hacia él y la tumbó. Le desabrochoó la blusa para acariciarle los pechos mientras le metía su polla y le besaba en la boca y con aceleradas embestidas terminó encima de la mesa lo que ella había empezado debajo...

 
      

2 dic 2014

Sexo en la oficina

Hacia solo un par de meses que trabajaba para ella. Era el único chico que se había presentado al puesto y desde que le vio le pareció tremendamente atractivo. Aunque lo que le hizo decidirse por él era que apenas tenia que desplazarse para venir a la oficina. El resto vivían en la provincia y eso a veces daba problemas. Por lo demás todos estaban perfectamente preparados.
El también sentía muchisima atracción hacia ella. Era unos 5 ó 6 años mayor que él y era una mujer muy atractiva. No era guapa, pero el conjunto era muy satisfactorio.
Hoy llevaba una falda tubo negra con dos aberturas laterales, medias de costura trasera, una camisa blanca de seda y una americana negra con rayas blancas muy finas. Lo que mas le gustaban eran los zapatos de charol negros con tacón de aguja. Estaba guapisima. No se maquillaba casi, pero siempre llevaba el rimmel y los labios pintados. Tenia una sensual boca que él estaba deseando besar.
Parecía que no estaba de muy buen humor, pero le encantaba coquetear con ella mientras trabajaban. Le estaba encargando escanear unos dibujos que tenían que colocar luego en una pagina web. Ella sabia que él estaba mas atento a su escote que a lo que le decia, así que como era casi la hora del café de media mañana, optó por echarle una pequeña bronca y desaparecer del despacho.
El estaba casado y en la oficina ya corría algún rumor sobre ellos, cosa que a ella no le importaba demasiado, pero tampoco quería que al no haber pasado nada fuesen en aumento.
El la vio por la cristalera dirigirse al baño y en ese momento solo podía pensar en una cosa. esos labios, ese canalillo y ese culo que veía ahora moverse apretado en la falda.
Sin pensarlo demasiado salio detrás de ella.
Estaba mirándose al espejo retocándose los labios y pensando en que estaba enfadada con ella misma por como dejaba que él le pusiera. se notaba la tensión sexual entre ellos y ella era incapaz de pararlo.
Se volvió a sentir que se abría la puerta del lavabo y le vio entrar con su móvil en la mano.
- Tienes una llamada que creo que es importante, le dijo él entrando y cerrando la puerta.
Ella cogió el móvil que le daba y al mirar la pantalla vio que no había ninguna llamada.
No le dió tiempo a preguntar que es lo que hacia. El ya estaba delante suyo cortándole el paso y dejándola bloqueada entre él y el lavabo. Coloco una mano en su nuca y acerco su cabeza a la de el mientras le acariciaba los pechos por encima de la blusa, metiéndole la lengua, impidiendo así que ella protestase.
Aunque realmente en ese momento ella solo podía pensar en lo que sentía en su muslo debajo de su pantalón.
El deslizo sus manos hacia el culo de ella y empujo hacia si para que ella notase como crecía su polla. Le cogió una mano y se la puso en su paquete. Eso terminó de desarmarla, ya no intentaba zafarse y respondía apasionadamente a los besos de él. Mientras soltaba el cinturón, el botón, la cremallera y metía la mano por el pantalón para acariciar la polla por encima de los gayumbos dándole pequeños pellizcos en el capullo para empezar a mojarla. Solo podía pensar en tenerla en su boca, grande, caliente, dura, excitada, llenándola entera.
Mientras las manos de él no paraban de acariciar sus pechos sintiendo como se endurecían los pezones.
-Métela en la boca, le susurro...
Ella se subió un poco la falda para poder agacharse y se arrodillo poco a poco mientras se la sacaba del calzoncillo mirándole con lujuria y viendo su excoriación en sus ojos.
El mientras tanto le desabrochaba los botones de la blusa dejando sus enormes tetas al descubierto. Los pezones estaban erectos, duros... deliciosos. se los pellizcó mientras observaba como recorría su polla con la punta de la lengua rodeando el capullo con ella y lamiendo despacio la raja de la cual estaba saliendo ya liquido. La exprimió y se paso el capullo por los labios sin dejar de mirarlo.
El estaba muy caliente y apoyando las manos en la cabeza de ella empujo un poco hacia él metiendo la polla en su boca, sintiendo como entra y sale, como se moja entera como ella haciendo movimientos con la mano la mueve dentro de la boca, sintiéndola dentro. Sacándola de vez en cuando para lamerle los huevos. Paro un poco para succionarlos mientras su otra mano iba hacia la parte de atrás y separando sus nalgas metía despacio un dedo en su culo moviéndolo en círculos aumentando enormemente así la excitación de ambos.
Sus bragas estaban cada vez mas mojadas. El las había apartado dejando al descubierto el clítoris húmedo y caliente y ella compren dio por el gesto que le hacia que ahora le tocaba a el comer....Lo acaricio despacio primero los labios y las ingles, el clítoris, la vagina... ella solo abría las piernas cada vez mas para dejarse hacer, así que que empezó a recorrer todo con su lengua notando como estaba cada vez mas cachonda y más mojada. La cogió para subirla al lavabo y metió toda la lengua en su coño lo que hizo gemir a ella agarrándole del pelo para que no pudiese apartar la cabeza de entre sus piernas. Estuvieron así mucho rato y cuando el noto que ella estaba a punto le dio la vuelta y empezó a chuparle el culo, dilatándolo, bajando hacia el clítoris de vez en cuando y vuelta y acariciándole cada vez mas fuerte las tetas.
Ella sintió como el cogía su polla y mojándola en la humedad de su coño para lubricarla la metió hasta el fondo de una embestida que le hizo gritar de placer. Ella iba a decir algo pero le giró la cara y metió su lengua en su boca mientras aumentaban las embestidas. Ella cogió la mano de el y se la llevo al coño para masturbarse.
Estaban a punto de correrse y ella quería verlo. Le excitaba muchisimo ver salir la leche, así que se saco la polla de dentro con cuidado, y se sentó en la taza del vater mientras juntaba sus pechos colocándola en medio. Agarró una a una las manos de él para que las sujetase haciéndole una impresionante cubana mientras ella se metía dos dedos en su caliente coño y lamia el capullo cuando en la embestida llegaba a su boca.
- Dame semen, le dijo, mientras aumentaban ambos el ritmo de los movimientos. Y justo cuando ella alcanzaba el orgasmo, el de él inundaba la cara.


                    

22 nov 2014

Sexo en el probador‏

Estaban pasando el fin de semana juntos. Llevaban preparando este encuentro desde hacia varios meses. Se habían conocido en un foro de internet y enseguida habían conectado. Hablaban a menudo y poco a poco casi sin darse cuenta fue surgiendo algo más entre ellos.
Ahora por fin habían podido quedar para verse por primera vez en vivo, poder hablar cara a cara y llevar a cabo algunas del montón de cosas que habían ido planeando día tras día.
El le había contado en alguna ocasión que le encantaría poder tener sexo en un probador de un centro comercial así que ella estaba dispuesta a que pudiese cumplir esa fantasía. Y con la excusa de comprar unas tabletas de chocolate y unos botellines de agua para tener en la habitación le dijo de ir a uno.
Dejaron el coche en el aparcamiento y antes de salir ella le acaricio en la cara volviéndola hacia la suya mientras acercaba su boca. Le dió un beso cálido a la vez que pasaba suavemente la palma de la mano por encima de los pantalones preparando el terreno. El dio un pequeño respingo de placer al notarlo y se dejo hacer...
Cuando salieron se dirigieron al ascensor para subir a la planta del supermercado. EL sabía que a ella los ascensores le daban mucho morbo y como iban solos, le apoyó contra la pared mientras le volvía a besar y le lamía el cuello a la vez que le acariciaba los pechos por encima de la camiseta notando como los pezones se ponían duros. Ella le acercaba mas hacia si empujándole del culo y notaba como su polla se ponía dura dentro del pantalón.
Llegaron a la planta y el ascensor se abrió. Se besaron justo rozándose en los labios y ella le guiñó un ojo. El sonrió con complicidad. No se imaginaba el final pero presentía que ella estaba juguetona.
Entraron y él le cogió de la mano. Ella no conocía el sitio e irían más rápido si él le guiaba. Fueron al pasillo de los chocolates y eligieron un par de tabletas y una caja de trufas. Se dirigieron hacia las bebidas y mientras él miraba las botellas de cava ella se metió en medio de él y la estantería rodeándose con sus brazos y restregando su culo con disimulo contra él.
El le susurró algo al oído , le lamía la oreja y le besaba al cuello mientras con sus brazos acariciaba sus tetas cada vez más excitadas. Ella se giró despacio y cogiéndole suavemente del cuello lo atrajo hacia si y juntó sus bocas en un jugoso beso sin importarles la gente que iba y venía por los pasillos de al lado. Estuvieron así sin más movimientos que el de sus lenguas lamiéndose dentro de sus bocas y el de los latidos de sus corazones acelerándose cada vez mas.
Se notaban excitados, calientes...y no era el mejor sitio asi que terminaron las compras y se dirigieron hacia la caja.
Salieron al pasillo del centro y empezaron a andar. Ella vió una tienda enorme de ropa interior y enseguida se dió cuenta que era el sitio perfecto. Le cogió de la mano y le llevó hasta dentro. El se dejó guiar sin terminar de entender como lo iban a hacer pero sabiendo ya lo que iba a suceder.
Pasearon por los pasillos mirando el genero, llegaron a unas estanterías llenas de perchas con corpiños y corsés de todo tipo. Ella cogió un par y se fué hacia los probadores dejándole a él cerca pero fuera. Al poco rato asomó la cabeza por la cortina del probador y alargando un brazo hacia él le dijo que le trajese ese mismo modelo pero una talla mas pequeña. Por la sonrisa que había en su boca él supo que el plan ya estaba trazado así que dejo la bolsa con la compra en el suelo e hizo lo que ella le pidió.
Cogió el corpiño y volvió hacia el probador. Ella le estaba observando por entre la cortina y al ver que se acercaba sacó su brazo desnudo para coger la prenda. Le sonrió y le dijo:
-No te vayas...
El la miró, sonrió también y se quedó esperando fuera.
Al poco rato oyó como ella le decía desde dentro:
-Ayúdame a abrocharme..
Entró y ella estaba sentada en un banco pequeño que estaba adosado a la pared. El corpiño le sentaba genial. Destacaba sus grandes pechos dándoles una atractiva forma redonda y juntándolos pero dejando el espacio justo para poder jugar entre ellos. Se arrodilló un poco para besarla y pasar la yemas de sus dedos por encima de ellas. Las acaricio suavemente y poco a poco fue metiéndose más y más dentro del escote hasta llegar a uno de sus pezones y pellizcándolo para ponerlo duro mientras sacaba el pecho por encima y acercaba la boca para lamerlo. Pasó la lengua por él rodeando la areola y mordisqueo el pezón estirándolo hacia fuera a la vez que sacaba el otro pecho. Ya los dos fuera, los cogió con ambas manos y los masajeó suavemente besando primero uno y luego el otro, lamiéndolos alternativamente y succionando los pezones.
Ella comenzó a soltarle el pantalón y a la vez acariciaba su polla por encima poniéndola si cabe más dura de lo que ya estaba. Le cogía la cara de vez cuando separándosela de sus tetas para mordisquearle y lamerle los labios y juntar sus lenguas en las bocas en besos cada vez más lascivos. La exitación de ambos iba en aumento con cada beso, cada caricia, cada lamida... Ella seguía acariciando la polla ahora por entre el pantalón pero sin sacarla aún del gayumbo. Estaba muy muy dura y las primeras gotas mojaban el boxer. Agachó la cabeza para pasar la lengua por ellos y sentir el capullo caliente y húmedo. Ese gesto hizo que el se estremeciese y poniéndose de pie la sacó del todo, le cogió a ella suavemente del pelo invitándole a arrodillarse y cogiéndosela con una mano la llevó hacia su boca. Ella la entreabrió un poco para que el capullo rozase los labios y sacó la lengua para lamerlo mientras terminada de bajar de una vez los pantalones y el gayumbo de él. Le cogió por el culo y empujando hacia ella se metió toda la polla de golpe en la boca. No dejaba de mirarle a los ojos mientras lo hacía y según hacía los movimientos de cabeza sus pechos se movían ritmicamente en un vaivén muy sensual. El los cogía por los pezones y los acariciaba mientras se abandonaba al placer de la jugosa mamada que ella le estaba regalando.
Mientras ella separó las piernas y separando las bragas hacia un lado se empezó a acariciar el clítoris siguiendo el resto de movimientos que hacía. Metía primero un dedo en su coño y lo movía dentro a la vez que con el pulgar seguía acariciándolo. Luego metía otro dedo y los movía hacia dentro y hacia fuera follándose con ellos. Cada vez estaban más calientes y él sabiendo lo que a ella más le gustaba sacó la polla de su boca y agarrándola suavemente por la cintura le puso de pie en el banco. Le quitó las bragas mientras le acariciaba los muslos y separando con dos dedos los labios acercó su boca para lamerle el clítoris con rápidos movimientos de la lengua sin dejar de masturbarse él. Ahora era ella la que apoyada en la pared acariciaba y masajeaba fuertemente sus pechos abandonándose por completo al placer que estaba sintiendo. Se mordía el labio inferior de la boca y sacaba la punta de la lengua en un gesto que él conocía muy bien de vérselo por la cam cuando hacían ciber y reconoció que ella estaba a punto de alcanzar el orgasmo. Quería que se corriesen juntos y quería hacerlo dentro de ella. Así que paró un segundo y le ayudó a bajarse, le dió la vuelta, le dobló hacia adelante por la cintura y con la polla totalmente apunto de explotar le acarició desde el culo hasta el clítoris varias veces humedeciéndola en todo el jugo que salia de ella y cuando estuvo lubricada la metió de golpe en la vagina. Ella dió un respingo pero enseguida se acopló a las embestidas de él, fuertes, acompasadas, intensas ...El la sujetaba de las tetas para que no se fuese hacia adelante y las acariciaba cada vez más y más rápido. Estaban llegando al éxtasis y él le susurro algo al oído. Ella giró un poco la cabeza a la vez que asentía y se estimulaba el clítoris sin dejar de moverse con él.
-Vamos, le dijo
Y como si en ese momento fuesen los dos uno solo aumentaron el ritmo y sin apenas emitir sonidos se abandonaron juntos al climax. El dió una embestida más fuerte que las demás y mientras el coño de ella palpitaba con el orgasmo el semen de él la llenaba por dentro...
Estuvieron un rato sin separarse, recuperando la respiración y luego el salió poco a poco de ella. La giró y se fundieron en un largo beso sin más acompañamiento que un abrazo.
Cuando terminaron y él empezaba a vestirse ella le sonrió y le dijo:
-El corpiño mejor nos lo llevamos no?
El simplemente soltó una carcajada......



                   

2 nov 2014

La sauna

Por fin habían podido quedar un par de días para pasarlos juntos y conocerse en persona después de llevar unos meses manteniendo una relación en la distancia desde que se conocieron en un foro.
Habían hablado muchas veces de las fantasía de los dos y de cosas que les gustaría hacer juntos y él le había preparado una sorpresa. Se había encargado de buscar el hotel y había encontrado uno con sauna que aunque era común a todos los usarios, seguramente a esas horas habría poca gente y podrían cumplir una de las fantasía de ella.
Le había contado muchas veces como lo gustaría tener sexo oral en una sauna y habían fantaseado mucho juntos con eso. Ahora por fin él se lo iba a poner en bandeja.
Cuando terminaron de desayunar ella le preguntó donde iban a pasar la mañana y cuando él le contestó que en la sauna...ella se volvió a mirarle con una sonrisa de oreja a oreja y acercó su boca a la de él para darle un intenso beso como si empezase a abrir la puerta a lo que sabía iba a pasar...
Se preparon y subieron...entraron y pasaron al vestuario para desnudarse y coger las toallas. Luego ya fueron hacia la sauna. Entraron y había tres personas, dos hombres y una mujer, aparte de ellos dos así que se pusieron en el sitio mas alejado de ellos.
Se sentaron y enseguida empezaron a juguetear el uno con el otro. El le acariciaba los hombros y los brazos mientras ella le besaba en el cuello y le daba pequeños mordiscos en las orejas. Se tocaban por encima de las toallas juntando a la humedad del ambiente la de su excitación. Ella cambió un poco la postura para poder acceder a la boca de él y se colocó apoyándose en él, mientras miraba de reojo si las personas que estaban les miraban o seguían a lo suyo. Se dió cuenta que la mujer se había marchado y que los dos hombres no quitaban la vista de lo que estaban haciendo...incluso le pareció que uno de ellos se tocaba por encima de la toalla. En lugar de importarle le dió muchísimo morbo.
Se excitó más y empezó a buscar debajo de la toalla de él su polla. La cogió con una mano y empezó a masturbarle poniéndola cada vez más dura. El mientras tanto tiró de un lado de la toalla para dejar los pechos al descubierto y comenzó a acariciarlos ya desnudos, pellizcando suavemente los pezones. Bajó la cabeza para acercárselos a la boca y poder pasar la lengua por la areola primero en uno y luego meterse el otro en la boca como si fuese un bebe mamando. Eso hizo que ella se abadonase totalmente al placer sin preocuparse ya lo más mínimo de si entraba o salia alguien o les veían o no...y mientras él le dedicaba toda su atención a sus tetas ella se incorporó un poco para coger postura y poder acceder mejor a su polla. Se dobló hacia delante por la cintura y mientras él se las masajeaba una y otra vez ella pasaba la lengua desde los huevos hasta la punta del capullo y allí se paraba a lamerlo repetidamente, metiendo la punta de la lengua en la pequeña raja por la que ya asomaban esas primeras gotas que tanto le gustaba beber. Se miraban gozar el uno al otro lo que ponía una nota aún mas morbosa en todo lo que hacían. El bajó una mano hasta el culo de ella y le acarició suavemente las nalgas. Llevó la mano hacia el coño mojado lubricando en él los dedos e introdujo un par moviéndolos cada vez un poco más rápido. Ella tenia la poya metida en la boca y siguió con ella el ritmo del movimiento que él iba marcando. Le miró a los ojos y vió que él miraba hacia donde estaba uno de los hombres que los observaba. Iba a girar la cabeza cuando notó que otra mano le acariciaba la espalda desde los hombros hasta la zona lumbar llegando al culo.
El hombre introdujo un dedo y comenzó a moverlo despacio primero para ir aumentando el ritmo según ella en continuos movimientos de placer iba poco a poco dejándole hacer.
Se sentía plena con la boca llena por la polla de él y el coño y el culo trabajados por ambos hombres...pasaron así un rato, pero enseguida sintió que lo que ahora acariciaba su culo no eran unos dedos sino una polla intentando abrirse paso.
Miró a su compañero y éste le agarró de los hombros y le atrajo hacia si para besarle la boca. Se fundieron en un beso largo juntando sus lenguas mientras él volvía a acariciar sus pezones pellizcándolos lo justo para mantenerlos duros y en punta. Se mordisqueaban los labios y volvían a besarse cada vez con más lujuria.
El otro hombre mientras tanto se masturbaba rozando su polla entre las nalgas de ella cada vez más excitado...cada vez más rápido...
El se tumbó en el banco y ella se colocó encima suyo durante unos instantes simplemente rozándose su cuerpo contra el de él como si quisiera impregnarlo de los jugos que mojaban su sexo...como si quisiera dejarlo oliendo a ella. Agarró la polla con una mano y se la restregó por el clítoris excitado y caliente...grande y sensible...Se colocó encima de ella y se la fué metiendo poco a poco hasta tenerla totalmente dentro. Comenzó a cabalgar y a balancearse rápidamente sabiendo que ambos estaban muy a punto. Se inclinó hacia él para poder besarle el cuello, mordisquearle las orejas y los labios, lamerle...y sentir como sus tetas, como sus pezones duros y puntiagudos se movían rozando su pecho.
Estando prácticamente tumbada hacia adelante sintió como el otro hombre pasaba el capullo por sus nalgas mojándolas ya de semen. sintió como recorría el interior de éstas con él y en un segundo notó como una lengua recorría su culo dilatándolo. Un placer muy intenso recorrió todo su cuerpo...nunca había hecho una doble penetración y de hecho tenía cierto temor a que le hiciese daño...pero el morbo y la curiosidad pudieron más. La lengua del hombre se movía rápidamente y lubricaba su culo, dos de sus dedos se introducían comprobando que estaba preparado...y sin que ella se diese cuenta sintió como metía la punta despacio primero, para ir empujando poco a poco después hasta que estuvo dentro hasta sus huevos. Ella emitió un jadeo y miró a su compañero a la cara como disfrutaba y se abandonó totalmente al placer que le estaba produciendo sentirse doblemente cubierta. Los movimientos eran acompasados y sentía los huevos del hombre chocar contra su culo en cada embestida.
Ninguno de los tres se acordaba ya de que había otro hombre mirándolos...estaban totalmente abandonados al placer. Ella ladeó la cabeza para apoyarla en él cuando vió que el cuarto hombre se acercaba con la toalla aun puesta pero asomando a través de ella una polla dura e inmensa. Enseguida adivinó lo que quería y mirando a su compañero y guiñándole un ojo la agarró y se la metió en la boca. En ese momento ella se sintió en el séptimo cielo...tenia tres pollas dándole placer y se sentía plena. El hombre que cubría su culo aumentó el ritmo de sus embestidas y sin saber que lo que iba a hacer a ella le volvía loca, saco la polla para correrse en su espalda. En el momento en que ella sintió el semen caliente se abandonó a su propio orgasmo mientras tenía aun a su compañero dentro y otra polla llenándole la boca. Las convulsiones del clímax provocaron que el último hombre le agarrase de la cabeza para en un par de movimientos más llenarle la boca de semen. Cuando se hubo corrido, sacó la polla y la paseó por los labios de ella llenándolos con las últimas gotas que dejaba el orgasmo. Los dos desconocidos se sentaron satisfechos un momento y cuando recuperaron el aliento se marcharon dejándolos solos. Ella estaba pletórica y exhausta, pero aun llena de deseo. Se incorporó sentada encima de él y volvió a balancearse cada vez más rápido. El le sujetaba las caderas y acariciaba sus pechos mirándola como volvía a estar a punto de alcanzar el punto máximo. Estuvieron un rato así moviéndose al compás y poco a poco acoplándose cada vez más. Ahora parecía que solo se movía uno...ella apoyaba las manos en el pecho de él y él tenía ambas cubriendo sus tetas.
Le cogió por las nalgas, le embistió un par de veces con fuerza y llenó su interior de semen mientras ella se dejaba llevar por el inmenso placer que le estaba produciendo su segundo orgasmo.
Estaba agotada y llena de semen por todas partes...pero feliz...se recostó en él y el recorrió su columna vertebral con la yema de los dedos hasta su cuello... le acarició el pelo...le besó...y ella simplemente cogió una de sus manos cerrando los ojos...como si aun no se terminase de creer lo que acababa de vivir...


                  

24 oct 2014

La partida de billar

Era martes por la noche y estaban en la temporada de la sidra. Su mejor amigo tenia un bar asador al que solían ir a menudo a cenar y que se la conseguía a un precio muy especial. Por la mañana les había avisado que su media docena de cajas ya habían llegado y que podían pasar a recogerlas cuando quisieran. Los miércoles cerraba por descanso semanal y por eso hoy era el mejor día para ir porque podrían comer algo y quedarse luego hasta tarde en la parte de abajo jugando al billar, los dardos o echando unas partidas al mus. Habían quedado en llegar hacia las diez y cuando llegaron se acercaron a la barra para esperar a que su amigo pudiese unirse a ellos . El comedor estaba prácticamente lleno así que cenaron en uno de los reservados y se pusieron los tres al día de los últimos acontecimientos y novedades en sus vidas. Les pilló de sorpresa la noticia de que iba a ser padre y abrieron una botella de champán para celebrarlo. Hacía muy poco que se había casado y eso también había sido un bombazo en su momento. Estaban muy contentos de verle feliz porque en los últimos meses lo había pasado mal hasta que conoció a su ahora flamante esposa. Como siempre, habían cenado de maravilla, tomaron el postre y estaban haciendo los cafés cuando el último de los camareros y la cocinera vinieron a decirles que se iban ya. Y entonces su amigo les comentó que él también se iba a marchar, porque andaba medio griposo y no quería llegar muy tarde, pero que ellos podían cerrar y quedarse el tiempo que quisieran. Podían llevarle las llaves al día siguiente por la mañana a su casa. La idea les pareció estupenda y dijeron que sí. Se despidieron y él les acompaño a la puerta para una vez se fueron cerrarla por dentro. Cuando se quedaron solos decidieron cambiar los ca fes por un té de hierba y bajaron a la barra de abajo para hacerlo. Apagaron todo arriba y así desde fuera el sitio parecía cerrado. Encendieron las dos estufas y se relajaron. En la cadena musical estaba sonando una grabación en directo de un concierto de Sabina, el cantautor preferido de ella. Siempre decía que Sabina era un poeta de la vida y él le hacia rabiar diciéndole que había muchas canciones que parecían inspiradas en ella. Empezarían por una partida de billar. Para hacerlo mas emocionante él propuso apostar algo y ella echándose a reír se acercó a él y dándole un suave beso en los labios le dijo:
- stripbillar, vamos a jugar al stripbillar. A él sin duda la propuesta le excitó, sabia lo que eso suponía porque en casa solían hacerlo con el parchís y llevando la mano de ella a su paquete así se lo hizo saber. Eso hizo que el dulce beso se transformase en un intenso morreo, entrecruzando las lenguas y mordisqueándose el uno al otro los labios. Estuvieron unos minutos besándose y sobándose por encima de la ropa lo justo, pero lo suficiente para ponerse a tono. Ella le estaba pasando una mano por el culo y con la otra iba aumentando el tamaño de su polla con movimientos envolventes y él se dedicaba por entero a sus pechos, primero por encima del jersey y poco a poco fué deslizando las manos por debajo de éste para sentirlos mejor y comprobar como los pezones se estaban poniendo duros. Esa sensación le hizo estremecerse y agarrándole por la nuca la acercó más a él a la vez que aumentaba la intensidad de los besos empezó a restregarse contra su cuerpo. Ella se dió cuenta de que él se estaba poniendo a cien y como no quería perderse nada del juego, fué separándose poco a poco mientras le decía:
- vamos a poner las reglas. Echaremos a cara o cruz quien empieza y luego cada vez que uno meta bola, el otro se quita una prenda y le toca una parte del cuerpo que tenga ya desnuda. - de acuerdo, contesto él. Prepárate. Ella hizo un divertido gesto contando las prendas que más o menos llevaba cada uno y él al darse cuenta, quiso hacer una aclaración: - no vale ni el reloj, ni pendientes, ni anillos... Y el calzado y los calcetines hacen los dos una vez. Ella sonrió y contesto: - de acuerdo. Echó la moneda al aire y salió cara. - Yo empiezo. Colocaron las bolas y cogieron los tacos. Ella estaba pasando la tiza por el extremo del suyo y él la estaba mirando.Estaba pensando que hasta ese simple gesto resultaba sensual y excitante en ella cuando el sonido del chocar de las bolas entre si le anunció que la partida estaba en marcha. Entraron dos bolas lisas en el primer golpe, así que para el quedaban las rayadas. Habían quedado que esta tirada no contaba, así que nadie se quito nada, pero ella al pasar por delante de él para coger posición y seguir tirando empezó a juguetear besándole y frotándose contra él manteniendo así el ambiente cálido y excitante. El por supuesto le seguía gustosamente el juego. Volvió a tirar, esta vez entró una bola, así que él tenia que desprenderse de algo. Se quitó el jersey. Debajo llevaba una camiseta que ella le había regalado en su ultimo cumpleaños. Era de manga corta, así que la caricia se la dio en los brazos, pasándoles las manos por ellos muy suavemente rozando casi las cosquillas lo que hizo que a él le recorriese un placentero escalofrío por todo el cuerpo, Luego le agarró sus manos y puso las palmas hacia arriba y chupándose uno de sus dedos se lo pasó por ambos antebrazos desde las muñecas hasta los codos. El se dejaba hacer pensando que parecía la caricia de una pluma y que nunca hubiese creído que un simple recorrido por esa zona pudiera hacerle sentirse así. Ella terminó el jugueteo y alejándose despacio se dispuso a volver a tirar. Esta vez falló. -Te toca, le dijo, tirándole un beso. - Jaja, ya no tocas bola, le dijo él sonriendo. Tiró y entró. Ella empezó a descalzarse y él se fue acercando para hacerle la caricia, pero en lugar de eso colocó su mano en la entrepierna y empezó a moverla sobándole el coño por encima del pantalón. -Tramposo, empezó a protestar ella, pero él la agarró y le empezó a besar con tanta intensidad que ella no se pudo resistir. Estuvieron besándose y tocándose un rato y el empezó a quitarle el jersey. Ella le dijo que eso no valía que no había metido bola, y él cogiendo una con una mano la metió en la tronera que tenía más cerca. - Ya está, ahora tienes que quitarte otra. Ella se quitó el jersey divertida sabiendo que la partida como tal había acabado casi nada más empezar y él mientras cogía otra bola al azar y mirando si era lisa o rayada , la metía. Se quitaban la ropa por orden dependiendo de que bola fuese sin dejar de besarse y tocarse el uno al otro. Cuando él estaba en gayumbos y a ella aún le quedaban los vaqueros y las bragas él la cogió en brazos y apartando las bolas del centro de la mesa, la tumbó boca arriba tumbándose él encima. Le estaba besando el cuello y los hombros a la vez que le acariciaba los pechos y le separaba las piernas con su rodilla, le soltaba poco a poco el pantalón. Ella se dejaba hacer, estaba muy relajada, se le notaba en los gemidos suaves y rítmicos. Cogió una de las bolas que tenía cerca y comenzó a pasársela a él por la espalda a modo de masaje. El terminó de quitarle los pantalones e hizo lo mismo pero en las piernas, desde los tobillos hasta las ingles, haciendo amagos también alrededor del pubis por encima de las bragas. Estas estaban ya muy mojadas lo que hizo que él metiese sus dedos por un costado y le tocase el clítoris suavemente primero y más deprisa después, los gemidos de ella fueron en aumento según el iba bajándole las bragas y besándole los muslos y pasándole la punta de la lengua suavemente. Le acarició el coño mientras subía la cabeza besándole las piernas y cuando estuvo a su altura empezó a lamerlo despacio primero aumentando el ritmo poco poco a la vez que ella arqueaba la espalda y separaba las piernas en una provocadora invitación a que se lo comiese todo. El lo entendió a la perfección y no se hizo de rogar, separó los labios con los dedos humedecidos en el flujo de ella para estimular el clítoris y metió su lengua en la vagina haciendo movimientos circulares. Con la otra mano acariciaba y pellizcaba los pezones duros y en punta con lo que el primer orgasmo de ella no tardaría en llegar. El conocía a la perfección cuando llegaba ese momento, lo había disfrutado muchísimas veces y los gemidos eran inconfundibles, así que estaba decidido a hacerle gozar hasta la extenuación. La lengua trabajaba cada vez más deprisa y los dedos se alternaban con ella para recorrer sin pararse la zona que en ese momento estaba libre. Al cabo de unos minutos ella le agarró la cabeza con las dos manos como empujándola hacia el interior y sus muslos se pusieron a temblar de placer cuando todo su cuerpo alcanzo el clímax. Mientras ella se corría el mantenía el ritmo de lo movimientos para que ella no perdiese ni un ápice de la excitación. Cuando los gemidos fueron terminando el alcanzó su boca para besarla y la tumbo de costado de forma que quedaban tocándose la espalda de ella con el torso de él, le levantó la pierna que quedaba encima y empezó a juguetear con la polla en el culo de ella, lo dilató un poco con los dedos y metió el capullo dentro, ella dió un pequeño gemido de dolor pero enseguida fue de placer al sentirla moverse dentro. Le acariciaba los pechos y ella se tocaba el clítoris después de haberse humedecido los dedos metiéndoselos a él en la boca. Las pocas bolas que quedaban en la mesa se movían al ritmo de ellos como si quisieran también participar en el momento. Cuando él estaba a punto de correrse saco la polla del culo de ella se puso de rodillas y le levantó estirándole de un brazo ella abrió la boca y agarrándola con una mano se la metió dentro moviéndola de arriba a abajo rápidamente y sacándola para lamerla en todos los sentidos, capullo, polla y huevos. Lo hizo varias veces hasta que él le dijo que había llegado el momento. Entonces se la comió durante un rato para sacarla después y dejarla correrse en su cara. Cuando toda la leche le inundó y el estremecimiento de el se fué calmando, se puso a la altura de su boca, le besó y sólo le dijo: 
- Fin de la partida...


14 oct 2014

Jugando con la nata

Ella estaba trabajando en el ordenador. El le había llamado para decirle que ya había terminado de trabajar y que subía a buscarle para salir a dar una vuelta.Iba muy atrasada con la traducción que tenia que entregar y se estaba preparando mientras hacia las últimas correcciones a la pagina que acababa de terminar. Cuando él llegó no estaba vestida del todo. LLevaba puesta la ropa interior, bragas y sujetador de algodón a juego blancos con rayas muy finas negras y calcetines que le llegaban hasta justo debajo de la rodilla, también de rayas pero mas anchas. Estaba descalza y se había puesto una blusa blanca y entallada por la cintura, que le marcaba las caderas y que a la altura del pecho el botón le ataba lo justo dejando ver un sugerente canalillo. Tenía el pelo recién lavado y recogido en un moño para que no le molestase sujeto con un lapicero, el rimmel dado en las pestañas y los labios pintados de un rosa fucsia que sabia que a él le iba a volver loco. El oculista le había recomendado que llevase gafas por lo menos cuando fuese a pasar muchas horas seguidas en el ordenador y al final había claudicado y había encargado unas que ahora le resultaba incluso interesante el aspecto que le daban. Iba a ponerse los pantalones vaqueros cuando sonó el timbre de la puerta de abajo. Era él.
- Sube, le dijo, no estoy preparada del todo aun...
- Siempre... se empezó a oír desde el otro lado, y ella riéndose colgó el interfono para no seguir escuchando sus protestas. Esperó a que estuviese ya en el rellano de la escalera para abrirle la puerta, venía dispuesto a quejarse por tocarle siempre esperar a que terminase de hacer algo, pero cuando la vió apoyada en el marco de la puerta, sólo pudo decirle:
- uf, pareces una maestra pervertida
A ella aquel comentario le hizo muchísima gracia y soltó una pícara carcajada, le agarró de la corbata y le metió para dentro. Los dos sabían que ya no darían esa vuelta. Entraron en el salón y ella encendió las velas que siempre tenía estratégicamente colocadas por las habitaciones, apagó las luces y prendió las barritas de incienso que salían de los dos budas que tenia a ambos lados del sofá. Sólo faltaba la musica. Esa misma mañana habia comprado un cd de txalaparta que aun no habían escuchado y ese le pareció un buen momento.Mientras ella iba de aquí para allá por la habitación, él se había quitado la americana y la corbata y se había sentado en el medio del sofá apoyando la espalda contra el respaldo y observándola pensó que estaba cansado pero que seguro, merecía la pena. Ella sabía que tenía un compañero de baja y que le estaba tocando hacer sus clientes también, así que se puso frente a él, sentada en sus piernas y empezó a soltarle los botones de la camisa. El iba a hacer lo propio con los de ella, pero le detuvo, le besó en la boca y le dijo:
- tú, relájate y disfruta...
Por la forma en que estaba sentada encima de él en seguida se dió cuenta de que la idea le había gustado porque notó en su entrepierna como la polla se empezaba a poner dura. Esto hizo que ella empezase a moverse con suaves balanceos restregándola por sus bragas a la vez que le daba suaves mordiscos en las orejas, le chupaba con delicadeza el cuello y unía sus labios a los de él metiéndole la lengua hasta dentro. Cuando terminó de desbrocharle la camisa, dejó su pecho al descubierto sin quitársela del todo. Le pasó las manos repetidamente en suaves caricias y jugueteó con sus pezones, pasándoles la punta de la lengua. El le había puesto las manos en las caderas y la movía hacia delante y hacia atrás como si se tratase de una mecedora, lo que hacía que la polla estuviese cada vez más dura y las bragas de ella cada vez más empapadas. Ella empezó a soltarle la hebilla del cinturón inclinándose un poco y doblando la cintura dejando el escote al descubierto. El panorama fué demasiado como para que él estuviese quieto. El sujetador le juntaba sus grandes pechos dándoles una exquisita forma redonda y la visión del canalillo hizo que no pudiese aguantar el deseo de recorrerlo con la lengua. La boca se le hizo agua sólo de pensarlo. Le quitó las gafas, le soltó el pelo y la arrimó hacia el mientras lo recorría una y otra vez. Ella sintió un placentero cosquilleo y echo la cabeza hacia atrás para que él tuviese mas fácil acceso. De repente se le ocurrió una cosa.
- espera, le dijo, ahora vuelvo. No te muevas de ahí, y señalándole la bragueta, .... y mantén eso a punto. El empezó a pasarse la palma de la mano por encima del pantalón y mientras terminaba de quitarse el cinturón, le contestó:
- tranquila, no pienso moverme, pero no tardes.
Oyó como abría la puerta de la nevera y al momento supo lo que tramaba y cuando la vió aparecer con el bote de nata montada un excitante escalofrío le recorrió todo el cuerpo.Ella le miro divertida, volvió a coger postura encima de él , quitó la tapa y metiéndose la cánula entre las tetas dejó soltar un enorme chorro que hizo que aquello pareciese una catarata de espuma entre dos montañas. El panorama era mas que excitante y sin pensárselo dos veces el empezó a lamer la nata y a extenderla con la lengua por el escote mientras le soltaba la camisa. El sujetador se ataba por delante así que sólo tuvo que dar un suave tirón para soltarlo y dejar los pechos al descubierto. Los agarró con las dos manos y los besó y los lamió hasta que no quedó nada de nata en ellos. Repitió la operación, pero ahora la nata corría bajando hacia abajo y el obediente la siguió con la lengua, entreteniéndose a juguetear en el ombligo para volver otra vez hacia arriba a terminar de dejar los pechos limpios. Ella se reía divertida y excitada y cuando tuvo la boca de él cerca le atrajo la cabeza hacia sí y le dió un sensual, jugoso y largo beso, jugueteando con las lenguas dentro de la boca. Estuvieron así abrazados unos minutos, pecho contra pecho y rozándose suavemente el pubis y el pene. El le separó con un dedo las bragas y le metió la otra mano para acariciarle el coño y ella notando que su polla ya no cabía dentro de los pantalones metió la mano por los gayumbos para sacarla. Cogió el bote de nata y antes de que el se diese cuenta la embadurno entera, desde el capullo hasta los huevos y adivinado lo que iba a pasar ahora, él se acomodo en el sofá cogiendo posición para que ella pudiese comérsela estando cómoda. Ella se arrodilló delante de él, entre sus piernas, se quitó la camisa y agarrando la polla con una mano y los huevos con la otra se la metió en la boca a la vez que la meneaba con movimientos bien acompasados cogiendo un ritmo que a él le hizo estremecerse y gemir de puro placer. De vez en cuando ella levantaba la vista para mirarle a los ojos. Le gustaba ver como se reflejaba el deseo y la excitación en ellos. El le estaba acariciando el pelo a la vez que le movía la cabeza con suavidad acompañando el ritmo que ella iba imponiendo. Estuvieron así un buen rato, alternando la mamada dentro de la boca con chupadas con la lengua que la recorrían entera de arriba a abajo incluyendo lametones y succiones en los huevos. Estaba enormemente excitada, se notaba muy mojada y cogió la mano de él para llevársela hasta las bragas moviéndosela en una insinuación de que había llegado el momento de que se lo trabajase. Entendiendo la indirecta el se levantó, terminó de desnudarse y le quitó las bragas a ella. Le acarició el coño mientras los dos estaban de pie pasándole el dedo por el clítoris y metiéndoselo por la vagina una y otra vez mientras que con la otra mano le sobaba los pechos primero y el culo después. Le estaba poniendo a cien de tal manera que a ella le costaba mantenerse de pie, necesita apoyarse en algún sitio porque las piernas le temblaban de placer. Cogió la nata otra vez y se vació el bote entre las piernas, él la miraba excitado y divertido, ella le empujó a sentarse de nuevo en el sofá y se colocó como antes pero esta vez en lugar de estar sentada, se puso de pie de forma que la boca de él quedaba justo a la altura del montón de nata.Apoyo las dos manos en el respaldo del sofá y le dijo:
- ahora, cómemelo.
No se hizo de rogar y empezó a lamerle el coño pasándole la lengua por todo el clítoris una y otra vez y a medida que la nata iba desapareciendo, se abría camino hacia la vagina, metiendo primero la punta y luego la lengua entera y moviéndola dentro como si de una polla se tratase. Los gemidos de ella no hacían si no excitarle mas y empezó a juguetearle en el culo, metiéndole primero un poco el dedo y poco a poco más haciendo que se moviese ayudando así a darle más placer. De vez en cuando él dejaba el culo de ella para masturbarse y así no perder ni un ápice de excitación. Estaban llegando los dos al punto cumbre y él sabiendo lo mucho que le gustaba a ella que se corriesen juntos, le preguntó suavemente mientras le acariciaba las nalgas:
- vamos?
- vamos, le dijo ella sonriendole
El le agarró de las caderas y le puso suavemente de rodillas y antes de que ella se diese cuenta tenía su poya dentro, gimiendo de placer los dos empezaron a moverse a la vez como si siempre hubiesen estado unidos por esas partes de su cuerpo. A la vez se besaban frenéticamente uniendo sus lenguas dentro de su boca. Tenían las manos entrelazadas como si les diese miedo que algo les separase. En el cd sonaba un solo de txalaparta que parecía adivinar lo que estaba pasando y la música se unía perfectamente al movimiento de los cuerpos. Generalmente ella empezaba a correrse unos segundos antes y hoy no iba a ser una excepción, esto hacía que a él al sentir como se estremecía ella no pudiese aguantar más y juntos alcanzasen el orgasmo.
Cuando terminaron se quedaron en esa postura un buen rato, cansados y satisfechos y dándose pequeños besos en la boca, en el cuello y en los hombros, mientras se relajaban todos los músculos de su cuerpo.
Terminó la música, se apagaron las velas y el incienso ya no ardía. Se tumbaron en el sofá, se taparon con una manta y unidos en cuerpo y alma se quedaron profundamente dormidos.


                   

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